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 FUJIMORISMO

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MK_Angel



Mensajes : 25
Fecha de inscripción : 01/09/2007

MensajeTema: FUJIMORISMO   Lun 08 Oct 2007, 22:48

[shadow=#9aff00:516dfbdd78][glow=#00ff09:516dfbdd78]BIOGRAFIA DEL PRESIDENTE ALBERTO FUJIMORI FUJIMORI[/glow:516dfbdd78][/shadow:516dfbdd78]


Nombre completo: Alberto Kenya Fujimori Fujimori.

Fecha de Nacimiento: 28 de julio de 1938, Lima.

1. Un fenómeno político y electoral
2. El autogolpe de 1992
3. Reelección a medida en 1995
4. La contestada segunda reelección en 2000
5. El caso Montesinos y pérdida del poder
6. Demanda de cuentas por la justicia peruana


1. UN FENÓMENO POLÍTICO Y ELECTORAL
Sus padres, cosechadores de algodón, emigraron desde Kumamoto, Japón, en 1934. Realizó en Lima estudios primarios en el colegio Nuestra Señora de la Merced y la escuela pública La Rectora, y secundarios en la gran unidad escolar Alfonso Ugarte. Educado en los valores de laboriosidad y superación personal típicamente orientales, e influenciado por las tareas agrícolas familiares, en 1957 ingresó en la Universidad Nacional Agraria de la Molina y en 1961 se graduó en Ingeniería agrónoma como el número uno de su promoción. En 1962 empezó a dar clases de Matemáticas en la Facultad de Ciencias de la universidad, una especialidad que junto a la Física estudió en 1964 en un curso en la Universidad de Estrasburgo, Francia.

Becado por la Fundación Ford en 1970, hizo otro posgrado en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, donde recibió el título de máster en Ciencias. En reconocimiento a sus méritos científicos y académicos, en 1984 le fue conferido el decanato de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Agraria de La Molina y el rectorado de la propia universidad. Posteriormente recibió sendos doctorados honoris causa por la Universidad Particular San Martín de Porres (1986) y la Universidad belga de Gembloux (1987). En 1987 se convirtió en presidente de la Asamblea Nacional de Rectores.

Las mismas inquietudes sobre la situación del agro y la universidad peruanos que le llevaron a dirigir durante año y medio el programa de televisión Concertando, le acercaron a los ambientes de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), histórico partido al que pertenecía el entonces presidente Alan García Pérez (1985-1990). En 1988, liberado de sus responsabilidades académicas, comenzó a preparar su propia fuerza política, Cambio 90 (C90), que fue registrado oficialmente el 5 de octubre de 1989 como un movimiento cívico independiente.

Inscrita para las elecciones presidenciales de 1990, su candidatura marginal, al lema de "
honestidad, tecnología, trabajo"
y con mensajes de orientación pragmática y tecnocrática sobre la necesidad de ofrecer una alternativa a los políticos y partidos tradicionales y de moralizar la política, apenas despertó el interés de los medios de comunicación;
sin embargo, a escasas jornadas de la primera vuelta del 8 de abril, Fujimori ascendió meteóricamente en las encuestas y el día de los comicios obtuvo el 30,7% de los sufragios, situándose a sólo tres puntos del célebre literato y cabeza del centroderechista Frente Democrático (Fredemo) Mario Vargas Llosa, máximo favorito a priori y apoyado unánimemente por la élite terrateniente y empresarial.

Finalmente, el Tsunami Fujimori, en expresión de un alias electoral, barrió en la segunda vuelta del 10 de junio con el 56,5% de los votos frente al 33,9% de Vargas Llosa, contra el que se movilizaron los apristas y la izquierda en bloque. En las legislativas, C90 se adjudicó sólo 32 de los 180 escaños de la Cámara de Diputados con el 25% de los votos y 14 de los 60 escaños del Senado, quedando en tercer lugar tras el Fredemo y el APRA, lo que auguraba una difícil coyuntura parlamentaria para el nuevo mandatario. El 28 de julio Fujimori tomó posesión de la presidencia con un mandato quinquenal y constituyó un Gobierno con personalidades técnicas, ninguna de las cuales pertenecía a C90.

La inopinada victoria de El Chino (apelativo dado por sus seguidores y gustosamente aceptado para recalcar su ascendiente no europeo y, por tanto, "
mestizo"
, bien diferenciado del "
blanquito pituco"
, como despectivamente se tildó al novelista derrotado), sin trayectoria política alguna y con apenas medios, constituyó un voto de censura sin precedentes a la clase política tradicional, desacreditada por la corrupción y los desbarajustes financieros, y despertó el interés de politólogos de todo el continente. No obstante, una vez alcanzado el poder Fujimori aparcó sus promesas populistas y aplicó las recetas neoliberales que había propugnado Vargas Llosa.

La terapia de choque económica, el vulgarmente llamado fujishock, se dirigió a yugular la hiperinflación (7.500%), revertir la recesión (-6% del PIB) y recortar la deuda exterior, entre otros capítulos de la desastrosa coyuntura heredada. Al mismo tiempo, Fujimori desarrolló una agresiva diplomacia, con numerosos viajes y encuentros destinados a renegociar el pago de la deuda, obtener nuevas ayudas financieras y favorecer la inserción del Perú en los esquemas de cooperación e integración regionales e internacionales.

2. EL AUTOGOLPE DE 1992
Confiado en su posición y decidido a eliminar obstáculos para sus planes de gobierno, Fujimori quebró el orden constitucional con un golpe de Estado en la noche del 5 al 6 de abril de 1992. En su mensaje a la nación anunció que "
ante la inoperancia del Parlamento, que obstruye sistemáticamente las facultades del Gobierno, y el alto nivel de corrupción al que ha llegado el Poder Judicial, demostrado por la inexplicable liberación de terroristas y narcotraficantes"
, procedía a la disolución "
temporal"
del poder legislativo, la suspensión de la Constitución y de la actividad política, y la "
reorganización"
del poder judicial.

La colaboración del Ejército desbarató cualquier conato de resistencia de sectores políticos a la maniobra presidencial (una parte de los congresistas intentaron, desde la clandestinidad e invocando la legitimidad constitucional, contraponer un poder encabezado por el vicepresidente, Máximo San Román), que contó con el respaldo de la mayoría de la población, especialmente en las áreas urbanas. Aparte las iniciales reacciones de condena y amagos de sanciones de la Organización de Estados Americanos (OEA), Fujimori calmó los ánimos con la pronta publicación de un cronograma para la vuelta al orden democrático.

Al comenzar 1993 era ya un hecho la normalización de las relaciones exteriores del Perú, salvo con Venezuela, cuyo presidente, Carlos Andrés Pérez, no perdonaba el asilo concedido a los golpistas bolivarianos del teniente coronel Hugo Chávez, que intentaron derrocarlo en noviembre de 1992, y Fujimori asistió a numerosas asunciones presidenciales y a cumbres del hemisferio occidental, como las de la iniciativa de Las Américas, las del Grupo de Río o las Iberoamericanas.

Presentó ante la opinión pública como un gran triunfo del Estado la espectacular captura, el 13 de septiembre de 1992, de Abimael Guzmán, el temido líder de Sendero Luminoso, poderosa organización guerrillera convertida al terrorismo indiscriminado que sería golpeada severamente por las fuerzas de seguridad, en lo sucesivo con carta blanca para la erradicación de la insurgencia.

El proceso de retorno a la legalidad pasó por cuatro etapas. El 22 de noviembre de 1992 hubo elecciones, boicoteadas por los principales partidos de la oposición, a un Congreso Constituyente Democrático (CCD) en las que C90, ahora asociado a la formación Nueva Mayoría (NM), integrada por figuras no adscritas y representativas de los sectores acomodados y conservadores (que en 1990 prefirieron votar por Vargas Llosa), obtuvo 44 de los 80 escaños con el 38,3% de los votos.
El 29 de enero de 1993 siguieron elecciones municipales, ganadas ampliamente por las candidaturas independientes, y el 31 de octubre de 1993 se sometió a referéndum el proyecto de Constitución elaborado por el CCD, que, entre otras enmiendas, introducía la reelección del presidente por un segundo período quinquenal, texto que fue aprobado por el 52,9% de los votantes.

3. REELECCIÓN A MEDIDA EN 1995
Finalmente, el 9 de abril de 1995 tuvieron lugar elecciones generales, que revalidaron a Fujimori en la presidencia con el 64,4% de los votos, frente al 21,8% obtenido por el ex secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuéllar, y a su partido en las legislativas con el 52,1% y 67 de los 120 escaños del nuevo Congreso de la República unicameral. El 28 de julio Fujimori inició su segundo mandato, formalmente investido de la legitimidad democrática que tuviera hasta 1992.

Completada la renovación institucional a la medida de su impulsor y estabilizada la economía, no pocos analistas se rindieron a los éxitos de Fujimori, presentados como un singular ejercicio de ingeniería política al servicio de unos objetivos. Todavía no compartidas por una mayoría de la sociedad, la oposición formuló críticas hacia el autoritarismo del presidente y su rechazo a las fórmulas de consenso político, así como a una gestión económica rigurosa cuyos mayores logros, sobre la inflación (rebajada a dos dígitos en 1992) y el crecimiento (positivo desde 1993), habían tenido un coste social desmesurado.

Fujimori cultivó la imagen de estadista expeditivo, poco dado a sutilezas o a atender prédicas sobre el respeto de los Derechos Humanos, pero en sus apariciones públicas hizo exhibición de una jovialidad y un transformismo sorprendentes;
fuera para visitar remotas poblaciones indígenas del Altiplano o a los soldados destacados en el frente durante la breve guerra fronteriza con Ecuador en enero y febrero de 1995, el presidente peruano se colocaba la indumentaria más a tono para la ocasión con la naturalidad más desarmante y nunca temeroso de caer en el ridículo.

Máxima expresión de este pintoresco pero eficaz populismo de cuidada puesta en escena fue la dirección personal el 22 de abril de 1997, enfundado en un chaleco antibalas, del asalto a la embajada nipona en Lima, en manos de un comando del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) desde el 17 de diciembre anterior. La operación se saldó con la liberación de los rehenes y la muerte de todos los guerrilleros, durante el tiroteo o ejecutados a continuación.

En el plano exterior, en 1997 Fujimori anunció el 11 de abril de 1997 la retirada del Perú de la Comunidad Andina (CAN;
precisamente el antiguo Pacto Andino tomó este nombre en la VIII Reunión del Consejo Presidencial que se celebró en Trujillo el 9 y 10 de marzo de 1996, cuando se anunció también una unión aduanera andina para junio de 1998), como culminación de una serie de desacuerdos, en especial la negativa a sumarse a la unión aduanera de 1995, pero el 25 de junio revocó la decisión. En la V Cumbre de estados de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), celebrada en Vancouver el 24 y 25 de noviembre del mismo año, obtuvo el ingreso del Perú en la organización, el cual tuvo lugar en la VI Cumbre, en Kuala Lumpur el 17 y 18 de abril de 1998.

Por otro lado, el viejo litigio con Ecuador por la delimitación de la frontera en la región altoamazónica de Cenepa, motivo del conflicto armado de 1995, al que se llegó no obstante la voluntad de superación expresada por Fujimori y su homólogo ecuatoriano Rodrigo Borja en su histórica reunión del 9 de enero de 1992 en Quito, evolucionó positivamente hasta la firma de un acuerdo de paz con el nuevo mandatario ecuatoriano, Jamil Mahuad, en Brasilia el 26 de octubre de 1998. El documento, que recogía la resolución del Protocolo de Río de Janeiro de 1942 sobre la disputa territorial, fue considerado favorable a Ecuador.

4. LA CONTESTADA SEGUNDA REELECCIÓN EN 2000
Conforme se adentraba en el ecuador de su segundo mandato, Fujimori, que hasta entonces nunca se había echado atrás en una decisión ni reparado en sus secuelas, insinuó su voluntad de optar a un tercer mandato, para lo que dispuso las reformas legales necesarias. El 27 de agosto de 1998 la iniciativa del arco de partidos opositores, crecientemente contestatarios y agrupados desde el 6 de junio de 1997 en un Bloque Parlamentario de Oposición Democrática, de someter a referéndum la pretensión presidencial, fue derrotada en el Congreso por 67 votos contra 45.

El 27 de diciembre de 1999 Fujimori anunció formalmente su intención reeleccionista, noticia que, aunque esperada, fue calificada por una decena de partidos de oposición como una violación constitucional y un intento de perpetuar el régimen autocrático. Según la polémica Ley de Interpretación Auténtica de la Constitución, aprobada por el Congreso en 1997, el primer período quinquenal reelegible se había iniciado en 1995 bajo la nueva Constitución, con lo que el titular, si lo deseaba, estaba facultado para un segundo período a partir de 2000.

En su campaña Fujimori hizo balance de sus logros en economía, con una inflación reducida al 3,5%, los precios estabilizados y una evolución positiva del crecimiento desde 1990, en la política exterior y en la lucha antisubversiva, cuya última campanada había sido la captura del sustituto de Guzmán al frente de Sendero Luminoso, Óscar Ramírez Durand, alias Feliciano, el 14 de julio de 1999, verdadero golpe mortal para la guerrilla maoísta.

No obstante, fue en estos meses cuando cristalizó el malestar popular por los excesos represivos de las fuerzas de seguridad, protagonistas de numerosas violaciones de los Derechos Humanos, el autoritarismo del presidente y la degradación de la situación económica, que a finales de 1998 registró una súbita caída de la producción y un fuerte incremento del desempleo, datos que pusieron en entredicho la viabilidad del modelo neoliberal tras años de eficacia macroeconómica.

Con una tensión social, sin precedentes desde 1990, como telón de fondo, Fujimori acudió a la primera vuelta de las elecciones el 9 de abril de 2000 seguro de batir, luego de haberlo hecho con los dos peruanos más prestigiados internacionalmente, a su contrincante Alejandro Toledo Manrique, que al frente del movimiento Perú Posible había acertado en capitalizar el descontento popular. Sobre la caótica jornada electoral y el subsiguiente escrutinio recayeron graves sospechas de fraude, sobre todo por el retraso en varios días de la publicación de los resultados, los cuáles dieron como ganador a Fujimori con el 49,8% de los votos, a sólo de décimas de la mayoría absoluta.

El 18 de mayo Toledo anunció que no concurriría a la segunda vuelta si no se retrasaba su fecha prevista del 28 de mayo al 18 de junio para corregir las múltiples irregularidades que, de acuerdo con los observadores de la OEA, impedirían una elección limpia. Por lo que se refería a las legislativas, la alianza oficialista Perú 2000, integrada por C90-NM, Vamos Vecino y Frente Nacional Independiente Perú 2000 ganó 52 escaños con el 42,2% de los sufragios.

Ni la retirada de la OEA del proceso ante la falta de garantías (22 de mayo) ni la velada amenaza de sanciones de Estados Unidos (26 de mayo) arredraron a Fujimori que, imperturbable, se presentó en la fecha señalada como candidato único. La Comisión Nacional Electoral le concedió un 74,7% de los votos válidos, siendo un 25,2% para la papeleta de Toledo. El 30,8% de papeletas fueron declaradas nulas por presentar escrita la frase "
No al fraude"
que había solicitado el candidato retirado a aquellos electores que no deseaban abstenerse. La consumación del proceso reeleccionista desató serios disturbios en todo el país.

En los días siguientes a Fujimori volvieron a lloverle censuras internacionales, sobre todo de Estados Unidos y la Unión Europea, pero las negaciones de legitimidad verbales no parecieron revestir mayores consecuencias. El 9 de junio las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional manifestaron su acatamiento al presidente, y el mismo día Rusia, Japón y Venezuela expresaron su reconocimiento de la victoria electoral.
Un importante espaldarazo, flanqueado por los presidentes de Colombia, Venezuela (un especialmente afectuoso Hugo Chávez), Ecuador y Bolivia, constituyó el XII Consejo Presidencial de la CAN, que Fujimori dirigió en Lima el 10 y 11 de junio. El 28 de julio, coincidiendo con el 179 aniversario de la independencia y con una segunda ola de disturbios en Lima que causó seis víctimas mortales y graves destrozos, Fujimori juró su tercer mandato.

5. EL CASO MONTESINOS Y LA PERDIDA DEL PODER
Sin embargo, no iba a poder terminar este tercer ejercicio. El 15 de septiembre se desató un fenomenal escándalo cuando el opositor Frente Independiente Moralizador difundió un vídeo en el que se veía a un congresista recientemente fugado al bloque fujimorista recibir dinero de Vladimiro Montesinos, asesor y colaborador de Fujimori desde 1990.

Apelado el Rasputín Andino por su perfil turbio e intrigante y bestia negra de la oposición, a Montesinos se le tenía por responsable encubierto del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) y por el verdadero cerebro de las operaciones contra el terrorismo, la delincuencia y el narcotráfico. La opinión pública había personificado en él las graves violaciones de los Derechos Humanos imputadas al régimen y los fenómenos de corrupción.
El día 17 Fujimori salió a escena para anunciar la convocatoria de nuevas elecciones en 2001, la entrega del poder al ganador de las mismas y la desactivación del SIN. Reconociendo que la grabación clandestina (que para muchos tenía el viso de una celada al presidente) había provocado "
un fuerte impacto en la estabilidad del país"
, justificó su retirada para no constituir "
un factor de perturbación y, menos aún, un obstáculo para fortalecer el sistema democrático"
.

Los dos meses siguientes fueron una ceremonia de la confusión, con rumores para todos los gustos, ruidos de sables en los cuarteles, tiras y aflojas entre poder y oposición y situaciones esperpénticas. El 24 de septiembre Montesinos abandonó el país como un fugitivo y llegó a Panamá, donde recibió asilo. Pero el 23 de octubre aterrizó en una base militar peruana para acto seguido pasar a paradero desconocido. La espectacular noticia desató la alarma en el país, con la oposición preguntándose qué se escondía tras este trasiego, cuyo beneplácito por Fujimori no descartaba.

El presidente tuvo que recorrer los acuartelamientos para asegurarse la lealtad de los mandos, resentidos por los presuntos chantajes y presiones, con aviesos propósitos, del omnipresente Montesinos, que además era un civil. En apariencia enemistado mortalmente ya con su ex asociado, a finales de octubre Fujimori destituyó la cúpula del Ejército para excusar hipotéticas asonadas y hasta escenificó la caza y captura del renegado, impartiendo órdenes en indumentaria de campaña como si un comandante se tratara, exactamente igual que en la crisis de la embajada nipona en 1997. Desde el 29 de octubre sobre Montesinos pesó una orden internacional de búsqueda cursada por la Interpol.

Para Toledo y el resto de la oposición el aparatoso operativo para "
ubicar"
(en expresión de Fujimori) a Montesinos era una farsa que apuntaba a la descomposición del régimen, pero, bajo los auspicios de la OEA, siguieron negociando con el Gobierno un paquete de reformas legales para apuntalar el período de transición. El 26 de octubre las partes acordaron que las elecciones serían el 8 de abril de 2001 y la transferencia presidencial el 28 de julio, luego de retirar el Gobierno la condición de enviar al Congreso para su aprobación una ley de amnistía a los militares implicados en violaciones de Derechos Humanos. Con grandes dificultades, las negociaciones prosiguieron en torno a las demandas opositoras, como la despolitización de la judicatura y los medios de comunicación, y el desmantelamiento efectivo del SIN.
Pero el desconcierto y el malestar se habían instalado en sus filas políticas, mientras Montesinos seguía sin aparecer. De nuevo, Fujimori decidió anticipar drásticamente el final de su mandato. El 14 de noviembre viajó a Brunei para asistir a la VIII Cumbre de la APEC, los días 15 y 16. El 18 debía estar en Panamá para tomar parte en la X Cumbre Iberoamericana (donde el Perú tomaría el relevo de la cita del año siguiente), pero a cambio se dirigió a Japón y se quedó allí. El 20 de noviembre, confirmando los rumores de una renuncia inminente, envió la carta de dimisión al Congreso peruano, pero al día siguiente la cámara lo que hizo fue declarar al mandatario "
moralmente incapacitado"
para el desempeño de su cargo y destituirle, con efecto el día 22.

La vacancia de Fujimori, además de estupefacción general por el modo clandestino de su salida (según Vargas Llosa, como "
un criminal común"
), creó un vacío de poder de varias horas de duración. La confusión institucional consistía en que los congresistas habían aceptado recientemente la dimisión del presidente primero de la República, Francisco Tudela, y su sucesión por el vicepresidente segundo, Ricardo Márquez, que hacía las funciones de jefe del Estado en la ausencia de Fujimori, no era aceptada por la oposición por considerarle un fujimorista recalcitrante. El mismo día 22 Márquez dimitió a su vez, lo que despejó el camino a Valentín Paniagua Corazao, presidente del Congreso y dirigente del partido Acción Popular (AP), para la asunción presidencial.

6. DEMANDA DE CUENTAS POR LA JUSTICIA PERUANA
En los días siguientes a su remoción, Fujimori negó las imputaciones de que tenía cuentas bancarias en Japón, donde dijo encontrarse "
de visita"
como "
un ciudadano corriente"
. También aseguró ser víctima de una "
campaña psicosocial"
de Montesinos, quien intentaría implicarle en una trama de corrupción ficticia incluyendo la "
fabricación"
de un imaginario desvío de varios millones de dólares a cuentas suyas en el extranjero. El caso es que el 28 de noviembre el procurador especial encargado del caso Montesinos informó que existía una "
conexión demostrable"
entre las actividades ilegales de él y Fujimori, las cuales irían del lavado de dinero al enriquecimiento ilícito.

El 12 diciembre el Gobierno japonés (que no olvidaba el rescate de los rehenes en 1997) confirmó que Fujimori tenía la doble nacionalidad, luego podría permanecer en el país tanto tiempo como quisiese. La noticia suscitó una nueva ola de indignación en el Perú, de la que no se sustrajeron dirigentes de Perú 2000. A finales de mes el ex presidente volvió a salir a la palestra para anunciar su regreso a la política peruana, si bien no hasta que cesase contra él la "
persecución política"
, digna de la "
Inquisición medieval"
, de la que culpó directamente a Paniagua.
El 13 de febrero de 2001 la Fiscalía de la Nación acusó formalmente al ex mandatario de enriquecimiento ilícito y malversación de fondos públicos, y seis días después fue la comisión investigadora del Congreso la que aprobó el mismo procedimiento por los cargos de incumplimiento de su deber de hacer cumplir las leyes y la Constitución peruanas, de usurpuación de funciones y de abandono de la función pública. El 23 de febrero el pleno del Congreso presentó un acusación constitucional en su contra y lo inhabilitó para el desempeño de cualquier cargo público durante diez años. Cinco días más tarde, la Fiscalía de la Nación remitió la denuncia correspondiente a la Corte Suprema
Aparte las distinciones antes citadas, Fujimori es doctor honoris causa por las universidades Nacional Agraria La Molina, Guadalajara (México), Tokyo, Keio (Japón) y Han Uk (Corea del Sur).

Nota: Esta información ha sido extraida de la página de la Fundación CIDOB. http://www.cidob.org. No hemos modificado en absoluto el texto, pues creemos que la información extraída de una fuente IMPARCIAL es la muestra más evidente que nosotros estamos en favor de la libertad absoluta de expresión, y no como lo hacen los detractores políticos tradicionales del Perú, que sólo dicen lo que les es conveniente.
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Bunny
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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Mar 09 Oct 2007, 01:07

Keiko Fujimori pidió a los fujimoristas velar por la vida del Presidente Fujimori
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El Pueblo Recive a Fujimori
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Respuesta de los Fujimoristas tras el Arresto del Presidente Fujimori
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Protestan en bikini contra reclusión de Fujimori
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MITIN POR LA SOLIDARIDAD
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GENTE CUENTA LA VERDAD DE FUJIMORI YOUTUBE
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FUJIMORI RESUCITARA ENTRE SUS ENEMIGOS PARA VOLVER
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FUJIMORISTAS EN EE.UU
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KEIKO EN LIMA LIMON
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EL FANZING
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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Sáb 11 Abr 2009, 18:21

24horalibres.com escribió:


El 59,4% de limeños en desacuerdo con sentencia a Fujimori, según CPI

Según encuesta de CPI (Compañía Peruana de Mercado y Opinión Pública), el 36,2 por ciento de limeños está de acuerdo con la sentencia de 25 años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori.


Del 59,4 por ciento que está en desacuerdo, un 28,5 por ciento consideró que se le debió condenar a menos años, el 4,3 por ciento a más años y el 26,2 por ciento dijo que se le debió absolver.

Al consultarse por el sentimiento que ha generado la condena al ex mandatario, el 37.5% precisa que siente pena, el 27.8% señala que se hizo justicia mientras que el 16.9% indica que esta es injusta.

El 52 por ciento estaría a favor de un indulto al ex presidente Fujimori Fujimori por parte del jefe de Estado, Alan García. El 39,7 por ciento está en contra.

Ante un posible indulto otorgado por Keiko Fujimori, si gana las elecciones presidenciales 2009, el 53.8% estaría de acuerdo frente a un 40% que manifestó su desacuerdo.

El 32.8% consideró que la condena a Fujimori Fujimori beneficiará la campaña presidencial de su hija Keiko, el 29.5% precisa que la perjudicará, mientras que el 32.3% sostiene que esta no generará ninguna de las dos reacciones.

Sobre la conducción del juicio al ex presidente, el 45.6% precisa que fue imparcial y el 46.1% señala que fue parcializado en contra de Fujimori Fujimori.



http://www.24horaslibre.com/politica/1239285538.php

24horalibres.com escribió:


Más de 10 mil partidarios se comprometen a luchar por la libertad de Fujimori

Una compacta concentración de más de 10 mil fujimoristas, liderados por la congresista Keiko Fujimori, hija mayor del ex presidente Alberto Fujimori, expresó anoche su compromiso de luchar hasta las últimas consecuencias por la libertad del ex mandatario.


La demostración popular se inició en el Campo de Marte y concluyó en la explanada del auditorio del Parque de la Exposición, donde Keiko Fujimori, con su pequeña hija Kiara en brazos y acompañada de su esposo Mark Vito Villanela y la plana mayor del fujimorismo, denunció en un discurso breve pero enérgico que su padre ha sido víctima del odio y la venganza de sus enemigos políticos mediante una sentencia prevaricadora.

En la parte más emotiva de su intervención, y dirigiéndose a una inmensa imagen de su padre, dijo: “Tus hijos siempre te vamos a apoyar, querer y nos sentimos orgullosos de todo lo que has hecho por nuestro país” y que “así como te acompañamos en los momentos más importantes como presidente de todos los peruanos, ahora estamos a tu lado en estos momentos difíciles”.

Seguidamente, advirtió: “los fujimoristas lucharemos hasta las últimas consecuencias para liberarte, de esto no tengas duda”.

Keiko expresó que no tenía ninguna duda que el pueblo peruano arrancará a su padre de la celda donde ha sido confinado por sus enemigos mediante una sentencia judicial fabricada por las llamadas ONGs de derechos humanas. “Lucharemos sin desmayo, de esto no tengan ninguna duda”, remarcó.

Fujimorismo al poder
“El precio que recibirán los enemigos de mi padre será un fujimorismo en el gobierno”, dijo blandiendo el puño en medio de slogans gritados a todo pulmón: “Fujimori libertad”, “Chino, el pueblo está contigo”, “Keiko Presidente”, “Fujimorismo al poder”, entre otros.

Antes de terminar su discurso pidió a los fujimoristas guardar silencio para escuchar por los parlantes una parte del alegato de autodefensa que hizo su padre en el megajuicio para lo cual les pidió encender las velas que habían traído exprofeso. Entonces, todos los focos de luz se apagaron y por los parlantes se escuchó la voz de su líder Alberto Fujimori:

“Más allá de este juicio y su sentencia, no me cabe duda de que en ese momento todos los peruanos podrán leer el nombre al que durante tantos años desaparecieron, el nombre que ocultaron y silenciaron aun en la conmemoración de sus propios logros. Permítanme decirlo. Ese nombre será el de Alberto Fujimori. Y aunque en ese momento no esté presente, sé que mi legado permanecerá”. Al término de la grabación, la muchedumbre siguió guardando silencio por espacio de varios minutos y fue visible observar que muchos lloraron.

La abigarrada movilización incluyó a delegaciones de todos los distritos de Lima metropolitana y de las principales regiones del país, entre los que destacó un batallón de ex combatientes de la Guerra del Cenepa, uniformados con polos de color naranja y luciendo un cartelón inmenso que decía: “Honor y Gloria. Ex combatientes del Cenepa. Conflicto Perú- Ecuador 1995”.


http://www.24horaslibre.com/politica/1239285394.php

24horalibres.com escribió:


Sentencia contra Fujimori es una victoria de Sendero

La sentencia condenatoria contra el ex presidente Alberto Fujimori, es una victoria del Partido Comunista “Sendero Luminoso” y su cabecilla Abimael Guzmán debe estar sumamente feliz por haber derrotado en los tribunales de justicia a los que lo derrotaron militarmente en el campo de batalla, dijo el general EP Germán Parra Herrera


Parra expresó que la afirmación de que Fujimori presidió un Estado criminal ha convertido en criminales a los militares, policías y ronderos que derrotaron al terrorismo en el campo de batalla, ahora con esta sentencia se ha invertido la situación: los terroristas han derrotado en los tribunales a los que los vencieron en el campo de batalla.

Para Parra, la sentencia ha entregado otra afirmación falsa, al señalar que las víctimas de los casos de Barrios Altos y La Cantuta no eran terroristas, cuando a nivel de la indagación de la inteligencia militar existen investigaciones concluidas que demuestran lo contrario.

“Esa mentira del tribunal invalida su sentencia y es urgente ahora que la instancia militar correspondiente desclasifique los documentos relativos a esa investigación, porque en su momento era vox populi que por lo menos el profesor Hugo Muñoz y el estudiante Ortiz, que formaron parte de las víctimas del Grupo Colina eran activistas de Sendero Luminoso”, expresó.

Parra agregó que es criminal convertir a senderistas en mártires de la democracia, lo que no significa desconocer que fueron víctimas de un crimen extrajudicial, cometido por un grupo que se apartó de la directiva de pacificación dispuesta por el presidente Fujimori.

Victoria senderista
Por su parte, la congresista Cecilia Chacón sostuvo igualmente que la sentencia de 25 años es una sanción política y una victoria para Sendero Luminoso y su cabecilla Abimael Guzmán.

“Los terroristas capturados durante el gobierno de Fujimori, como Víctor Polay Campos del (MRTA) y Abimael Guzmán (Sendero Luminoso), deben estar alegres con la condena. Es realmente lamentable el mensaje que estamos dando a esos soldados que lucharon y hoy siguen luchando con las huestes terroristas”, dijo.

Chacón agregó que la sentencia es política y no jurídica porque está orientada a sepultar políticamente al ex presidente.



http://www.24horaslibre.com/politica/1239285120.php

24horalibres.com escribió:

Fujimoristas iniciarán cruzada en defensa de condenado ex mandatario

La congresista peruana Keiko Fujimori, hija mayor del ex presidente Alberto Fujimori, condenado a 25 años de cárcel, anunció que emprenderá una cruzada nacional para reivindicar a su padre y advirtió que esa condena será un bumerán contra los perseguidores de su padre.


"
Esta sentencia tan dura va a ser un bumerán para los perseguidores de Alberto Fujimori"
, dijo en reunión con la prensa extranjera en que aseveró que las fuerzas fujimoristas "
lejos de ser derrotadas, van a multiplicarse en todo el país, especialmente en sectores populares"
.

Dijo que recorrerá los pueblos más alejados del país en "
una gran cruzada"
para reivindicar a su padre ante lo que volvió a calificar como una sentencia que significa el "
odio y la venganza de sectores proterroristas"
.

Negó que se encuentre en campaña electoral como eventual candidata en las elecciones de 2011.

"
No estoy oficializando ninguna candidatura, ni estoy en campaña política, lo que estamos haciendo en los últimos meses es la conformación a nivel nacional de mi partido político que se llamará Fuerza 2011"
, sentenció.

Toda esa campaña "
se reflejará en un mayor respaldo de la población en encuestas a una posible candidatura del fujimorismo, pero el objetivo no es una candidatura sino lograr el respaldo y apoyo a mi padre"
, dijo elusiva.

Keiko Fujimori es considerada por los analistas como la candidata natural del fujimorismo luego que la opción de su padre de volver a la presidencia es casi nula debido a la condena que se le impuso.

Esta percepción se acentuó luego que el ex mandatario la consagró como su "
heredera"
para "
continuar su legado"
al hacer su autodefensa final días antes que se conozca el fallo condenatorio.


http://www.24horaslibre.com/politica/1239201981.php

24horalibres.com escribió:


Dureza de sentencia a Fujimori la fragiliza, advierte constitucionalista

El abogado Aníbal Quiroga afirmó que la dureza de la sentencia contra el ex presidente Alberto Fujimori, la fragiliza porque cuesta creer que en un proceso de año y medio no se pueda recoger ni un argumento a favor de Fujimori.


En la víspera, el ex mandatario fue condenado a 25 años de prisión efectiva por los crímenes de lesa humanidad de La Cantuta y Barrios Altos, así como los crímenes contra el Estado en los secuestros en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército.

"
Esta dureza de la sentencia la fragiliza porque la hace pasible de mucha mayor crítica. Daba lo mismo finalmente imponerle 25 ó 20 años. (Â…) Me cuesta pensar que en un proceso debido, de año y medio, no se pueda recoger ni un solo argumento en beneficio de una de las partes del proceso"
, indicó en Ampliación de Noticias.

Asimismo, el constitucionalista sostuvo que en segunda instancia se podría modificar la declaración que hiciera la Sala sobre que las víctimas de Barrios Altos y La Cantutano eran senderistas. Quiroga explicó que la presunción de inocencia no garantiza que no hayan sido terroristas, y advirtió que "
ese tema no ha sido materia de hecho"
en el juicio.

Quiroga, quien consideró que se ha seguido un debido proceso en el juicio a Fujimori, manifestó que la sentencia juzga básicamente la relación impropia entre el ex mandatario y su ex asesor Vladimiro Montesinos. "
En la medida que Montesinos captura el control de las FF.AA. y la seguridad nacional, y que Montesinos daba cuenta de todo a Fujimori, en consecuencia Fujimori tendría que saber qué es lo que había pasado, y que se había hecho"
, sostuvo.

De igual modo destaca que en la sentencia se juzgue con propiedad, "
el golpe de Estado como un momento de inflexión en la vida democrática"
. "
Y lo juzga duramente. La sentencia salpica a todos los que fueron funcionarios del Gobierno de Fujimori, sobre todo después del golpe de Estado"
, anotó.

Asimismo, manifestó que "
llama la atención que la sentencia se haya puesto en la previsión de un posible indulto o amnistía"
que evitaría que Fujimori se acogiese a un indulto o amnistía.



http://www.24horaslibre.com/politica/1239202125.php
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Bunny
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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Sáb 11 Abr 2009, 18:58



Fujimori y Leguía (I)

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe

Citamos opiniones de dos amigos que debaten sobre el tema Fujimori y nos hicieron partícipes. Uno escribe:
“En la historia peruana el caso de Fujimori es asombrosamente parecido al del presidente Augusto B. Leguía, que también tuvo dos gobiernos. Los dos eran civiles pero dieron golpe con ayuda del Ejército. En ambos casos sus primeros gobiernos fueron progresistas y los segundos dictatoriales. Ambos promulgaron una nueva Constitución que ellos mismos no respetaron. Ambos no terminaron su periodo presidencial, (Fujimori renunció y Leguía fue derrocado por Sánchez Cerro). Ambos fueron arrestados y juzgados, en el caso de Leguía por apropiación de fondos. Leguía murió dos años después en prisión”.


El otro amigo responde:

“Es muy interesante tu comparación, pero hasta allí llega. Hay otros factores que señalan diferencias”.

1. Fujimori se encontró con una inflación desenfrenada producida por los errores del gobierno precedente de Alan García y tuvo que tomar medidas inmediatas para frenarla, que consistían en dar un golpe de timón en la forma y objetivos económicos de gobierno.

2. Fujimori se encontró frente a un serio peligro interno que de no pararlo a tiempo, llevaría al Perú, por sus características de heterogeneidad poblacional, a sucumbir a los intentos de subversión de Sendero Luminoso y MRTA que ya ocupaban largos tramos del territorio peruano.

3. Fujimori se encontró con un poder legislativo que por razones políticas trababa su accionar.

4. Quedaba aún el rezago del poder militar de la época de Velasco.

5. Las acciones antiinflacionarias, antisubversivas y antitrabazón requerían de él una posición política sólida y en sus cálculos los únicos que se la podían dar era el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Hizo un pacto con el diablo, ese diablo militar, que tenía sus propios intereses. Para ello tuvo la astucia de usar a su abogado personal Montesinos para penetrar en el Ejército y Montesinos que era dos pasos más astuto que él, aprovechó de la oportunidad que se le presentaba para convertirse en el Richelieu detrás del gobierno y mucho más. Aquí saltan otras diferencias que siguen.

6. Fujimori resultó vencedor en una cruenta guerra interna antisubversiva, en la que es cierto que usó todos los recursos y eso debiera ser un caso de estudio histórico, porque Colombia y otros países, aunque usaron similares recursos, no lo pudieron lograr. El costo en vidas fue muy alto y eso puede incluir la suya, pero no hay dudas que pacificó al país aun que tuvo que hacerlo con el uso de la fuerza y a un costo alto en vidas, pero no había otra solución y eso lo admitimos todos hoy”

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Arashi



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Sáb 11 Abr 2009, 19:24

La venganza de las avestruces

Periodista francés: jueces hicieron una pirueta de gimnasia jurídica que tiene mucho de realismo mágico


Ricardo Uztarroz (*)

El periodista, investigador y escritor francés Ricardo Uztarroz, profundo conocedor de la realidad peruana, ha publicado en Francia el presente artículo, en el que analiza y critica la sentencia condenatoria a Alberto Fujimori desde la perspectiva distinta de un ciudadano extranjero que conoce la política del Perú.


LIMA.- La avestruz es un animal torpe cuya singularidad es ocultar su cabeza bajo la arena cuando presiente un peligro, convencido de que lo que no se ve no existe. Esta imagen se me viene a la mente inevitablemente cuando pienso en los tres jueces que han condenado, el pasado 7 de abril, a 25 años de prisión al ex presidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) por “responsabilidad indirecta” en dos matanzas perpetradas en 1991 y 1992 por una banda de sicarios que mató en total a 25 personas;
y cuando pienso en las organizaciones que supuestamente defienden los Derechos Humanos, que se alegran y califican la sentencia “de gran victoria histórica”.
La condena del ex presidente, llamado familiarmente “El Chino”, debido a su origen japonés, corresponde realmente a una cadena perpetua puesto que él tiene 70 años cumplidos, a menos que tenga una excepcional longevidad.

Esta sentencia puede ser calificada como una venganza de las avestruces si reflexionamos acerca de lo que hacían los acusadores y los jueces que han condenado al ex presidente peruano durante los años 1990-1993, en los que ocurrieron los crímenes juzgados.

¿Qué hacían en esos años, cuándo Sendero Luminoso, organización terrorista discípula del monstruo Pol Pot, mataba sumariamente a todos los que le resistían, cuando daba la impresión de que estaba a punto de triunfar, de que estaba a dos dedos de tomar el poder y de transformar el Perú en una especie de Camboya comunista y sanguinaria? Pues tenían la cabeza metida en la tierra y esperaban que alguien, en este caso el “Chino”, se encargara del “sucio trabajo” de acabar con el terrorismo.

Una apatía casi institucional


¿Y si por desgracia el “Chino” fallaba, acaso ellos ya estaban listos para dialogar con Sendero y a proponerle sus servicios? Rumores recurrentes, pero por el momento imposibles de comprobar, permiten pensar que ellos anticiparon una posible victoria de SL y buscaron entrar en contacto con esa banda terrorista.

Si esto es verdad, la historia revelará la identidad de aquellos cobardes que hoy se presentan como heraldos universales de los derechos humanos. ¡Pobres derechos humanos! Si los padres de los derechos humanos supieran el uso oportunista y falso que se hace de ellos en Perú, se sobresaltarían en sus tumbas.

El más representativo de esa pusilanimidad, que se puede calificar en buena medida de institucional, pues se extendió en las altas esferas de la sociedad (magistrados, universitarios, políticos, empresarios, directores de diarios, etc.), es sin duda alguna el presidente de la ex Comisión de Verdad y Reconciliación (CVR), Salomón Lerner.

Un día, este filósofo admitió que en esa época él no había tomado conciencia de la amplitud de la violencia y de las vesanias de Sendero Luminoso porque estaba muy ocupado en sus trabajos universitarios. Sus trabajos de ese entonces, como los que siguieron después, eran de tal importancia que nadie los conoce y por lo tanto nadie está en condiciones de acordarse de ellos, incluso entre sus colegas más cercanos.

Esto me recuerda a algunos intelectuales franceses que durante la ocupación nazi practicaron la colaboración tranquila y siguieron publicando, filmando, cantando, y que, cuando llegó la liberación, aparecieron como miembros de la Resistencia de la hora 25. No hay vergüenza de ser cobarde;
pero que no se juegue a ser un héroe cuando el peligro ha desaparecido.

Hoy en día, esa CVR, cuyo informe es a menudo un tejido de alegaciones increíbles o aproximativas, y que no responde a ningún criterio científico, pretende distribuir buenos y malos puntos, como si la lucha contra el terrorismo (pues había en Perú un terrorismo, el de Sendero Luminoso) hubiera sido un juego mundano de sociedad.

La CVR afirma que esos años de violencia dejaron 70.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, cifra superior a las pérdidas norteamericanas en Vietnam. Al mismo tiempo, esa comisión dice implícitamente que el conflicto peruano fue de media o alta intensidad. ¡Qué absurdo!

Es verdad que algunos de esos comisionados tuvieron una relación turbia con Sendero. Uno de ellos dijo en esa época que estaba de acuerdo con los objetivos de Sendero pero no con sus métodos, que éstos (es decir, el uso de las armas y del asesinato, habría que recordarle) eran prematuros.

La izquierda peruana pagó duro su ambigüedad, su negativa a condenar firmemente a los asesinos de SL, ya que éste era una organización de asesinos en serie, sin escrúpulos, sin remordimiento. La izquierda peruana no obtuvo en las últimas elecciones en 2006 sino un 1% de los votos. Los electores la juzgaron. Estos mismos electores estiman en un 60% que Fujimori fue el mejor presidente que el país ha tenido en su historia.


La única cuestión que vale la pena
Como residente en Lima desde hace diez años, y periodista de la Agence France Presse (AFP), entrevisté a Fujimori en cinco ocasiones, incluso una vez lo entrevisté en Tokio, cuando él estaba exiliado, poco después de su caída en 2000 a causa de una conspiración que, como distintos índices lo sugieren, habría sido urdida por Bill Clinton y Madeleine Albright, la entonces secretaria de Estado. Lo entrevisté de nuevo en Santiago de Chile, poco antes de su extradición.

Durante los quince meses que duró el proceso de Fujimori, yo asistí a prácticamente todas las audiencias, 161 en total. Falté a lo sumo a una decena que no eran, además, esenciales.

Puedo decir que conozco el expediente y también alegar una experiencia profesional de 40 años en el periodismo, experiencia que me enseñó a saber lo que es un hecho, una prueba, un índice, una alegación, una suposición, una deducción, una especulación, un conjunto de conceptos elementales que los tres jueces obviamente ignoran, lo que lanza una duda sobre su competencia jurídica y sobre su imparcialidad.

En fin, puedo añadir que, ideológicamente, todo me separa de Fujimori, siendo él un hombre de derechas, y yo más bien de izquierda. Pero no de una izquierda de salón, como lo prueban mis compromisos pasados y presentes y la historia de mi familia. Por adelantado, le niego a quien sea tener la menor autoridad para impugnar mi pertenencia a la izquierda pues en la izquierda no hay un Papa que fije el dogma.

En sus considerandos, el tribunal no respondió a la única cuestión central del proceso: ¿Fujimori dio la orden de realizar esas dos matanzas estúpidas que, obviamente, iban contra la política que él mismo preconizaba contra el terrorismo, a saber: convencer a la población, ganarse su simpatía, con el fin de aislar a Sendero Luminoso y a la otra organización subversiva, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA)?

A falta de pruebas, la parte civil y el fiscal cambiaron, puedo decirlo sin ironía, su fusil de hombro durante el proceso. Al principio, decían que Fujimori era el jefe del escuadrón de la muerte, del grupo llamado Colina (Colina es el nombre de un funcionario asesinado por SL), que realizó esos asesinatos y que él había dado la orden directa de esos crímenes. Como no pudieron probar esta alegación, entonces inventaron la tesis de que Fujimori es culpable porque él era el jefe de Estado.

Basándose en una cadena de suposiciones, dijeron que él había transformado el Estado en una organización criminal con el fin de implementar una guerra sucia contra el terrorismo. Por lo tanto, siendo el inspirador de esa estrategia oculta de guerra sucia, disimulada en los pliegues de una guerra limpia, él era el autor indirecto de esos asesinatos.

Como nada prueba esa otra alegación (repito, es una simple alegación), los jueces hicieron una pirueta de gimnasia jurídica que tiene mucho de realismo mágico: Amontonaron hechos sin relación evidente, rasparon aquí y allá entre cerca de 500 documentos de índices vagos con el único objetivo de construir una culpabilidad que parece muy hipotética. Los jueces demostraron tener una maquiavélica imaginación literaria.

Al final, consideraron que Fujimori es culpable por omisión, lo que quiere decir que sabiendo que esas matanzas se preparaban, él no hizo nada para impedirlas. ¿Y qué prueba hay de que él sabía? El hecho de que en su calidad de jefe de las Fuerzas Armadas y de la Policía él debía saberlo. Los expertos jurídicos apreciarán la pertinencia, digo bien pertinencia, no inteligencia, del argumento. Lo digo sin temor alguno: ¡es grotesco!

Individuos sin importancia
Aceptemos desde un punto de vista puramente hipotético que los considerandos de los jueces sean fundados. ¿Cómo entonces puede uno explicar por qué Fujimori habría autorizado o, lo que es peor, dado la orden de matar a 25 personas sin importancia alguna, que no eran ni siquiera dirigentes terroristas de segunda o de tercera?

Esas matanzas tenían un inconveniente principal para Fujimori: le quitaban credibilidad a su política oficial, proclamada y practicada, de guerra limpia. ¿Por una parte, él tendía la mano, y por la otra él habría apuñalado? Uno puede creer que la gente es imbécil, hasta que llega el momento en que ésta se da cuenta de que ha sido engañada.

Aceptemos incluso que esa política de guerra sucia era cierta. ¿Puede alguien imaginar que un presidente de la República, incluso de un país pequeño como Perú, admite dar la orden de ejecutar a individuos sin importancia y sin ningún peso político o estratégico, como habría podido ser, por el contrario, la liquidación física de Abimael Guzmán, el jefe alucinado de Sendero, un tipo mesiánico hasta los forros?

Ahora bien, todos los jefes terroristas, incluso Guzmán, fueron detenidos y están purgando penas. El llamado “Presidente Gonzalo” tuvo durante años como vecina de celda a su compañera Elena Iparraguirre, ellos pasaban juntos todo el día. ¡Bonito ejemplo de la crueldad de Estado promovido por Fujimori!

¡Fujimori estaba loco o era un asesino en serie! Si eso es así ¿qué era lo que él buscaba? ¿Satisfacer sus instintos de asesino, impresionar al gallinero? Desde un punto de vista político, esas matanzas eran completamente improductivas. Fujimori tiene defectos, desde luego, pero no se lo puede acusar de carecer de inteligencia.

Por otra parte, el colmo es que el tribunal no le reconoció a Fujimori ninguna circunstancia atenuante. Es decir, Fujimori actuó fuera del tiempo y del espacio.

¿En esa época, Perú no estaba acaso al fondo del abismo y en pleno caos, gracias a la herencia que le había legado Alan García, de nuevo presidente del Perú a pesar de su desastrosa e irresponsable gestión en su primer mandato (1985-90)? ¿Acaso los atentados terroristas, los carros-bomba, no eran diarios? ¿Los cortes de electricidad causados por los sabotajes a las torres de alta tensión no eran permanentes? ¿Acaso se podía salir de noche? ¿Alguien sabía si volvería a ver a sus seres queridos al final de la jornada de trabajo? ¿La inflación no era delirante? ¿La escasez de los productos de primera necesidad no era permanente? ¿No se destruía el aparato productivo? ¿Perú no estaba al margen de las naciones y tampoco tenía derecho al crédito externo?

No, nada de esto existió, según los jueces. ¡Fujimori era un extraterrestre, un tipo sediento de sangre, una especie de Drácula! Las capas populares, las que tuvieron que sufrir más las salvajadas de SL, reconocen, en una muy amplia mayoría, que él fue quien salvó al país, que él fue quien le permitió a la gente encontrar una vida normal, si se puede hablar de vida normal en un país tan pobre como el Perú. Todo eso para los jueces (¿qué hacían ellos en esa época?) no existió.

¿Magistrados imparciales?

Los que aplauden esta condena no dejan de repetir que los magistrados tuvieron todo el tiempo un comportamiento exento de reproches. Eso es, obviamente, muy discutible.

La hostilidad que mostraba el rostro del presidente del tribunal, César San Martín, lo traicionaba y dejaba ver que él saciaba una venganza personal. En 1993, en el marco de una operación de depuración del aparato judicial peruano, corroído por la corrupción endémica, él había sido excluido de la magistratura. Tal vez eso fue un error. En todo caso, él había encontrado en el juicio la oportunidad de vengarse.

Uno de sus asesores tiene, por su parte, un pasado de simpatizante de izquierda. La izquierda es visceral e irracionalmente anti Fujimori, por razones demasiado largas para explicar aquí. Uno de los índices de la falta de imparcialidad es la ausencia de reconocimiento de las circunstancias atenuantes.

Pero el colmo de los colmos, es que los jueces afirmaron que las víctimas de esas dos matanzas no tenían nada que ver con el terrorismo. Entonces, ese considerando significa implícitamente que Fujimori perpetró asesinatos gratuitos, que ni siquiera se inscribían en la estrategia de guerra sucia que ellos mismos le reprochan. También afirmaron que esas matanzas eran crímenes de lesa humanidad. Sin duda, cuando se cruza tal frontera, ya no hay razón para detenerse.

Esa condena es como si en 1969, después de su renuncia, se hubiera llevado a Charles de Gaulle ante un tribunal especial (el tribunal que pronunció este veredicto es un tribunal especial) y se lo hubiera declarado culpable de las exacciones, torturas y ejecuciones extrajudiciales practicados en Argelia entre 1958-1962. Este proceso de Fujimori revela la inconsistencia, la irresponsabilidad, el infantilismo, la frivolidad, de una parte de las clases dominantes peruanas, algunos de cuyos miembros se creen parte de una aristocracia descendente de los conquistadores o virreyes españoles.

Sendero Luminoso no ha sido destruido totalmente, ha hecho una alianza con grupos narcotraficantes. Sus grupos armados operan en una zona de cultivos de coca a 400 km al este de Lima. La sentencia a Fujimori le abre una puerta enorme a SL para que pase a la ofensiva. ¿Quién se atreverá de ahora en adelante a oponerse militarmente a Sendero si la “recompensa” será 25 años de prisión, 25 años que corresponden en realidad a una condena a muerte lenta en vista la edad del condenado?

Fujimori interpuso el recurso de apelación. Falta ver si ese recurso será admitido. Si ese es el caso comenzará un nuevo maratón jurídico. Pero eso no es seguro.

Para resumir, esta condena pone una línea de igualdad entre Abimael Guzmán, jefe terrorista, y Alberto Fujimori, el presidente que lo venció y que, en consecuencia, salvó al Perú de una pesadilla, de una especie de nazismo rojo. Así pues, según el fallo, nada ocurrió en el Perú entre 1980 y 2000, todo ha vuelto a ser de nuevo como antes. La oligarquía de Miraflores, San Isidro y La Molina, los tres barrios donde ésta reside, puede de nuevo dedicarse a sus intrigas florentinas de palacio.

Nada ha ocurrido en Perú, repito. Salvo que un “chino de mierda”, asesino en serie sin móvil conocido, está en prisión. Circulen señores, no hay nada que ver.

(*) Periodista y escritor, ex director de la agencia de noticias France Presse (AFP) en el Perú
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Hell Girl



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Sáb 11 Abr 2009, 19:49

Víctor Robles Sosa (Columnista del Diario Peruano LA RAZON escribió:
Tribunal San Martín copió y pegó en su sentencia acusaciones de la ex CVR contra Alberto Fujimori

Megajuicio fue político antes que procesal penal y sus falacias deben ser puestas al descubierto


Víctor Robles Sosa (*)

Estoy convencido de que a Alberto Fujimori lo van a condenar igual en segunda instancia porque es la consigna impartida por quienes ejercen hoy un control sordo y subterráneo de la administración de justicia, igual de perverso al que practicó el siniestro Montesinos a partir de 1998. Todos lo saben, pero nadie lo comenta.

Estoy más convencido aun de que la sala San Martín primero, y ahora la que preside el comunista maoísta Duberlí Rodríguez, han sido montadas por ese poder manipulador de manera ex profesa para perjudicar al ex jefe de estado. En política no hay casualidades, jamás.
Yendo al contenido de la sentencia dictada por la sala que preside César San Martín, la primera conclusión es que el juicio ha sido una farsa porque los argumentos que sustentan la condena son los mismos que sostiene el informe final de la extinta y nefasta Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

San Martín, Prado Saldarriaga y Príncipe Trujillo han hecho lo mismo que hacen los malos estudiantes de ahora: entran a Internet y se copian trabajos anteriores en vez de hacer la tarea que les dejó el profesor. “Copy-paste” (copiar y pegar) es el título que debió llevar la resolución del tribunal en el juicio a Fujimori.

La tesis de la autoría mediata por dominio de los hechos aplicada por la sala para sentenciar a Fujimori no la han creado ellos, ya había sido usada para culpar a Fujimori en el informe final de la ex CVR por los asesores legales de ésta. Según los convenios de cooperación suscritos por la ex CVR, la entidad que le brindó asesoría en esa materia fue la Comisión Andina de Juristas(CAJ), ONG de Diego García-Sayán.

El grave error de la defensa de Alberto Fujimori fue haberse confiado en que la sala San Martín era ajena a esa corriente de pensamiento caviar y que actuaría con criterio estrictamente procesal penal. Como bien dijo alguna vez el presidente Alan García, en política no hay que ser ingenuos, doctor César Nakazaki.

Por esta razón, Uri Ben Schmuel y quien escribe esta columna sostuvimos que la defensa de Fujimori, o más aún, la defensa del papel que cumplió el estado peruano para vencer al terrorismo, debía ser sobre todo política, con énfasis en desbaratar los argumentos políticos esgrimidos desde el 2003 por la ex CVR, porque era un hecho que el tribunal digitado por la izquierda caviar iba a apoyarse en ellos.

El doctor Nakazaki, excelente abogado, erró al cerrarse en una defensa estrictamente procesal penal, dejando de lado o restándole prioridad a los argumentos de contenido político utilizados por la ex CVR, principalmente el que acusa a Fujimori de haber liderado un régimen político espurio y inconstitucional, por tanto propicio para montar aparatos criminales de poder.

Cuando los abogados de la parte civil y ciertos testigos repetían ante el tribunal el término “dictadura”, el abogado debió entregar a la sala la resolución de la OEA de 1992 que reconoció al acusado como presidente legal del Perú después del llamado autogolpe del 5 de abril;
también la resolución de 1993 del Congreso Constituyente Democrático (CCD, surgido del sufragio ciudadano) que legitimó la continuidad constitucional del mandato de Alberto Fujimori, así como la lista de los partidos políticos que participaron en ese congreso, legitimando así el estado de derecho.

Cuando se adujo que “nada justificaba” el 5 de abril de 1992, Nakazaki debió entregar a la sala la lista de miembros del Congreso de entonces para probar que el gobierno sólo contaba con el 20% de la representación nacional. Debió entregarla junto con la Ley de Control de los Actos Presidenciales que ató de manos a Fujimori en la lucha contra el terrorismo y dejó abierto el camino para vacarlo del cargo, o las resoluciones del Tribunal Constitucional que bloquearon las reformas económicas. Estos son atenuantes sólidos, como bien ha señalado el destacado constitucionalista independiente José Luis Sardón.

Cuando se acusó al estado peruano de haber practicado una política de estado de violación sistemática e indiscriminada de derechos humanos, el doctor Nakazaki debió presentar de inmediato el Decreto Ley 25592, del 2 de julio de 1992, que tipificó el delito de desaparición de personas;
el Decreto Ley 26926, del 19 de febrero de 1998, que introdujo en nuestra legislación los Delitos de Lesa Humanidad;
la Ley de Arrepentimiento que perdonó a miles de terroristas convictos y confesos, entre otras.

El abogado del ex presidente le restó importancia a todas estas acusaciones creyendo que el tribunal se centraría en el aspecto procesal penal. Se equivocó y aparentemente sigue equivocado, según sus declaraciones de prensa.

En la segunda instancia, creo que el tribunal también condenará. Ya sabemos que ha sido montado ex profeso para condenar al acusado, pero la defensa debe atacar las falacias que han sido tomadas por la sala San Martín del informe de la ex CVR y desnudarlas ante el país porque, al fin y al cabo, el que vale es el juicio histórico.

El juicio político ya está resuelto: según la encuesta de la empresa CPI, el 59.4 por ciento de los ciudadanos reaccionó indignado contra la sentencia a Alberto Fujimori, rechazándola por injusta.

No se trata de defender a Alberto Fujimori el político, sino al presidente que lideró al país en una guerra injusta y cruel a la que nuestra sociedad fue empujada por una secta fanática alentada por políticos de izquierda demagogos que traficaron con las ideas radicales para satisfacer su vanidad burguesa. Son estos los que pretenden escribir hoy la historia de lo que sucedió.

Lo que defiendo en primera instancia es la verdad histórica frente a una millonaria campaña mediática y política que pretende torcer la realidad y hacernos creer que los peruanos cometimos un error al derrotar a los terroristas, que estos eran “luchadores sociales” y que nosotros jamás defendimos la democracia sino la injusticia. ¿Podemos aceptar estas enormes falacias?

Y en segunda instancia me siento obligado a rechazar la sentencia porque sienta un precedente oscuro que permite que en el futuro cualquier persona pueda ser condenada sin que exista ninguna prueba ni ningún testigo que sustenten la acusación. La propia sentencia lo dice: “No hay pruebas directas...”

Quienes sostienen que se ha hecho justicia ignoran (o lo saben bien, que es peor) que en democracia no puede haber justicia sin Derecho porque éste es el único que garantiza que una persona sea juzgada con estricto apego a las leyes que tipifican los delitos y reglamentan los pasos que deben seguir los procesos judiciales. Sin estado de Derecho no hay orden constitucional, señores.

El Derecho garantista, que es el que impera en nuestro país, presume inocente al inculpado hasta que el fiscal pueda demostrar lo contrario, y establece de manera inequívoca que nadie puede ser condenado sin pruebas, sean estas documentales o testimoniales directas.

El tribunal San Martín se ha saltado con la garrocha el Derecho garantista y ha preferido usar el Derecho del Enemigo, utilizado solo cuando se quiere arribar de todos modos a una condena del procesado.

A falta de pruebas, la sala San Martín ha convertido en “indicios razonables” todos los dichos, versiones periodísticas, testimonios indirectos y pruebas rebatidas durante el juicio oral, a partir de la siguiente premisa subjetiva y política: “el régimen de Alberto Fujimori fue una dictadura, los dictadores dirigen aparatos criminales de poder;
por lo tanto, él debió conocer la existencia del Grupo Colina y de sus crímenes”.

Esta premisa es la piedra angular de la sentencia, el referente único y básico que permite darle el carácter de “indicios razonables” a todas las deducciones que hacen los vocales para arribar a la conclusión de que Alberto Fujimori es culpable.

Lo han hecho así porque creen que hay supuestamente un “consenso” al respecto, desconociendo que esa unanimidad sólo existe en el juicio mediático y en ciertos círculos políticos, no en la sociedad, como lo demuestran las encuestas electorales y la que acaba de publicar CPI.

Las deducciones que sustentan la sentencia son absurdas e irracionales. Un solo botón basta y sobra para demostrarlo: dice que está probado que Fujimori dirigió un gobierno criminal e ilegítimo que, entre otras cosas, capturó y manipuló las instituciones de la administración de justicia.

¿Por qué entonces el señor César San Martín trabajó en 1993 como asesor del Ministerio de Justicia de ese régimen, por qué asesoró a esa “dictadura” en la revisión de las leyes contra el terrorismo, por qué trabajó después como asesor de José Dellepiane en la reforma del Poder Judicial 1995-1998? ¿Acaso ya no habían ocurrido los casos Barrios Altos y La Cantuta, y La República ya acusaba a Fujimori de esos crímenes?

Si lo que sostiene la sentencia es verdad, entonces el juez San Martín debe ser enjuiciado y encarcelado como “colaborador de la dictadura”, pues existe abundante prueba documental que así lo acredita.

La historia, señores jueces, nos enseña que nuestra actual Constitución, pilar fundamental del desarrollo económico que estamos construyendo, y de la nueva institucionalidad democrática que vivimos, en la que ustedes se desenvuelven, fue aprobada en 1992 por el gobierno que pretenden descalificar ahora como ilegítimo para justificar una pena injusta, y refrendada por el pueblo en las urnas en 1993.

No puedo terminar este artículo sin expresar la lástima que he sentido –que seguro es compartida por gran parte de mis compatriotas- por las declaraciones de ciertos políticos, como Lourdes Flores, César Zumaeta o Luis Galarreta, que se han apresurado a declarar que la condena a Fujimori es justa, sin siquiera haberla leído, basándose en consideraciones meramente formales, demostrando frivolidad.

Veremos si reaccionan de manera distinta después de leer la sentencia, si cumplen con su obligación de defender el estado de Derecho, como le corresponde a los líderes de las sociedades democráticas. O si prefieren, una vez más, darle la espalda a la verdad y a la historia, por miedo a un ataque mediático. Veremos quiénes son patriotas y valientes, y quiénes son cobardes y convenidos.

(*) Periodista, director ejecutivo del Instituto Paz, Democracia y Desarrollo (Ipades)
http://victorrobles.wordpress.com/about/
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Hinata Hyuga



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Mar 19 Abr 2011, 02:39

KEIKO-POP (Canción de Carlos Raffo y Keiko Fujimori)
http://youtu.be/sWX7Ni72JhA

Keiko y su Papa




Las Chikas Superpoderosas del Fujimorismo





KEIKO PRESIDENTA



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Arashi



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Lun 25 Abr 2011, 21:37

Jaime Bayli Columnista de Peru21 escribió:
Mi voto es por Keiko



El próximo domingo iré a votar al centro de convenciones de Miami Beach.

Mi voto lo tengo decidido hace ya bastante tiempo. Votaré con entusiasmo por la señora Keiko Fujimori.

Quienes me conocen saben que hace varios años vengo diciendo que la señora Fujimori será la próxima presidenta del Perú. Es lo que sinceramente deseo por el bien de los peruanos.

Lo que no estaba en mis cálculos, y no deja de sorprenderme, es que, según las encuestas más confiables, el señor Ollanta Humala pasará a la segunda vuelta con una cómoda ventaja de varios puntos porcentuales sobre los demás candidatos. Felicitaciones al señor Humala. No he estado últimamente en el Perú ni he seguido de cerca su campaña, pero el señor Humala debe de haber hecho las cosas bastante bien para estar cómodamente instalado en el primer lugar de las preferencias de los peruanos.

Parece, pues, un hecho más o menos seguro que el señor Humala estará en la segunda vuelta. Si ello ocurre, debemos respetar la voluntad de quienes votarán por él. No parece conveniente insultar al señor Humala ni a sus votantes. El señor Humala ha sido inteligente y tenaz en presentarse como el cambio más radical o la oposición más firme a un gobierno que es repudiado por dos de cada tres peruanos. Tal vez por eso, y porque en los últimos cinco años ha hecho una campaña discreta y eficaz en todo el Perú, el señor Humala está cosechando ahora lo que ha sembrado con diligencia.

Con todo respeto al señor Humala, yo no votaré por él este domingo ni en la segunda vuelta. Creo que el señor Humala es una buena persona con malas ideas. Creo que un gobierno del señor Humala pondría en riesgo la democracia peruana (pues, como es bien sabido, el señor Humala admira a dictadores como Hugo Chávez y Fidel Castro) y frenaría al crecimiento económico sostenido de los últimos veinte años, que ha logrado rebajar la extrema pobreza en el Perú. El señor Humala dice ahora que su modelo o arquetipo o inspiración es Lula da Silva y no Hugo Chávez. Me reservo el derecho de no creerle del todo. Una vez en el poder, creo que el señor Humala será un fiel amigo y dócil aliado del dictador venezolano. Yo entrevisté al señor Hugo Chávez cuando era candidato a la presidencia venezolana en 1998. El señor Chávez me dijo en tono conciliador y moderado que discrepaba radicalmente del modelo cubano de Fidel Castro. Una vez que ganó las elecciones y se consolidó en el poder, Chávez, deshonrando sus promesas embusteras, ha hecho todo lo posible por glorificar a un tirano despreciable como Fidel Castro y para que Venezuela se parezca cada día más a Cuba.

Yo no quiero que el Perú se parezca a la Venezuela crispada y estatista de Chávez ni a la Cuba hundida en la miseria de los hermanos Castro. Yo quiero que el Perú sea un país libre y con una economía en crecimiento que alivie a los más pobres. Quiero sin duda ninguna que el Perú siga el camino de Chile, no el de Venezuela. Por eso no votaré este domingo por el señor Humala y en la segunda vuelta votaré por quien enfrente al señor Humala.

Espero que quien enfrente al señor Humala en la segunda vuelta sea la señora Fujimori. Tengo por ella un gran respeto y una gran admiración. A pesar de su juventud, es una mujer que ha demostrado su tranquila inteligencia, su serenidad y firmeza en los momentos adversos (que no han sido pocos) y su tolerancia a las críticas más despiadadas sin perder el talante y la sonrisa. Creo que la señora Fujimori, además de ser una buena esposa y una excelente madre de familia y una hija ejemplar, sería una magnífica presidenta del Perú. Creo todo esto porque la señora Fujimori ha demostrado que es humilde cuando le corresponde serlo y que sabe delegar responsabilidades en personas serias y competentes como quienes ahora la rodean. Creo que, a diferencia del señor Humala, la señora Fujimori, precisamente para no parecerse al gobierno autoritario y corrupto de su padre, hará su mejor esfuerzo para presidir un gobierno respetuoso de las formas democráticas y exento de pillos y bribones como los que se apandillaron con su padre en la década de los noventa. Así como el señor Alan García tuvo una segunda oportunidad para demostrar que había aprendido de los errores de su primer gobierno (oportunidad que, a pesar de sus malos números en las encuestas, creo que no dilapidó), la señora Fujimori, de ser elegida presidenta, tendrá el desafío histórico de demostrar que la fuerza política que fundó su padre y que ella ahora representa con bríos ha aprendido de sus errores y no caerá en las trampas del autoritarismo y las pillerías que viciaron el gobierno de su padre. Estoy seguro de que la señora Keiko Fujimori se rodeará de personas de probada honradez (la presencia de Rafael Rey es una clara señal al respecto) y que su gobierno será uno de reconciliación nacional, de respeto a las libertades públicas y de crecimiento económico a favor de los más pobres.

El Perú debe elegir este domingo si quiere parecerse a la Venezuela de Chávez o al Chile próspero y con creciente justicia social de Bachelet y Piñera. Si queremos seguir el camino prepotente y antiliberal de Chávez, voten por el señor Humala. Si queremos seguir el admirable crecimiento económico de Chile, que en las últimas tres décadas ha logrado rebajar la pobreza de 44 a 14 por ciento, votemos por la señora Keiko Fujimori.

Por supuesto, respeto y aprecio a quienes piensan votar por los señores Toledo, Kuczynski y Castañeda. Pero, con todo el respeto que me inspiran quienes así piensan votar el domingo, creo que, estando los tres rezagados respecto de la señora Fujimori, votar por ellos es, en cierto modo, hacerle un favor al señor Humala. Es evidente que los señores Toledo, Kuczynski y Castañeda representan básicamente el mismo modelo de libertad política y crecimiento económico. Entre los tres suman casi la mitad de las preferencias electorales. Hubiera sido deseable, pensando en el Perú y no en sus pequeñas ambiciones, que unieran fuerzas alrededor de uno de los tres. De haber sido capaces de un gesto semejante de madurez y desprendimiento, con seguridad ese candidato pasaría a la segunda vuelta. Pero los tres se han disputado ferozmente, y a menudo cayendo en penosas vulgaridades y tristes deslealtades, la misma porción de las preferencias electorales. Por eso, en la última encuesta de Apoyo, ninguno de los tres está en el segundo lugar. Quien está en segundo lugar es la señora Keiko Fujimori. Solo por eso, y porque estoy convencido de que en una segunda vuelta la señora Fujimori prevalecerá sobre el señor Humala (quien, en mi opinión, derrotaría fácilmente al señor Kuczynski en una segunda ronda, y tal vez derrotaría también al señor Toledo, que tiene el mal sabor del plato repetido), invito a quienes piensan votar el próximo domingo por los señores Toledo, Kuczynski y Castañeda a que, pensando en el bienestar del Perú, voten en cambio por la señora Keiko Fujimori.

Después de leer las últimas encuestas, y convencido como estoy de que en la segunda vuelta el señor Humala solo perderá si tiene como rival a la señora Fujimori, votaré este domingo por Keiko Fujimori, una mujer que no se ha metido en esta pelea electoral por ambiciones personales sino por amor a su padre, porque el destino le planteó un desafío mítico que ella tuvo el coraje de aceptar y no esquivar, porque su candidatura se funda no en desbordes ególatras o en apetitos de poder sino en la sabia resignación de quien acepta cumplir la ardua misión que el destino le ha encomendado, aun a expensas de complicarse la vida personal y familiar. Tengo tres hijas. Cuánto quisiera que mis hijas, si llego a los setenta y dos años, me quieran como Keiko Fujimori quiere a su padre ahora en prisión. Por eso, respeto y admiro a la señora Fujimori y votaré por ella este domingo.

Sin embargo, si la segunda vuelta, contrariamente a mis deseos y vaticinios, fuese entre el señor Humala y el señor Toledo, votaré en esa segunda vuelta, sin duda alguna, por el señor Toledo o por el candidato que enfrente al señor Humala, sea la señora Fujimori, el señor Toledo o, lo que parece más improbable, el señor Kuczynski o el señor Castañeda.

Invito cordialmente a mis compatriotas a votar este domingo por la señora Keiko Fujimori y, en la segunda vuelta, a votar por la candidata o el candidato que se enfrente al señor Humala. Creo que de este modo lograremos conjurar la sombría amenaza de que el Perú siga el camino de la Venezuela de Chávez, que es el camino seguro a la pobreza económica, el envilecimiento de la democracia y el recorte de las libertades personales.




Última edición por el Lun 25 Abr 2011, 21:59, editado 3 veces
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Arashi



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Lun 25 Abr 2011, 21:48



Jaime Bayli Columnista de Peru21 escribió:
La ruleta rusa

UNO
Si el señor Ollanta Humala es un demócrata, ¿por qué no renunció al Ejército golpista de Fujimori en 1992? ¿Por qué no se atrevió a dejar constancia ante la historia de alguna manifestación de protesta o desacuerdo con ese acto de barbarie?

Si la señora Keiko Fujimori es una demócrata, ¿por qué le cuesta tanto trabajo reconocer que el golpe de Estado que fraguó y perpetró su padre en 1992 fue un grosero atropello a la legalidad democrática? ¿Por qué se obstina en defender aquel error clamoroso?

DOS
Si el señor Ollanta Humala es un demócrata y es muy respetuoso de los derechos humanos, ¿por qué sirvió activamente, sin dudas ni murmuraciones, en el Ejército golpista de Fujimori y Montesinos, que cometió numerosas violaciones a los derechos humanos con el pretexto de combatir el terrorismo? ¿Por qué no se apartó de ese Ejército acanallado que vulneraba de un modo sistemático los derechos humanos? ¿Por qué fue cómplice entusiasta de esa gavilla de crápulas y hampones uniformados que le besaban el culo a Montesinos y se limpiaban el culo con los derechos humanos?

Si la señora Keiko Fujimori es una demócrata y es muy respetuosa de los derechos humanos, ¿por qué afirma que la dictadura abusiva e inescrupulosa que presidió su padre ha sido el mejor gobierno de la historia del Perú? ¿Cómo puede permitirse la insolencia moral de cubrir de gloria a un gobierno que dinamitó las instituciones democráticas y se llenó de ladrones, matones y tramposos? ¿Cómo puede no advertir con una mínima lucidez que el gobierno de su padre fue, ante todo y sobre todo, una dictadura, no importa si una dictadura popular o una dictadura eficiente?

TRES
Si el señor Ollanta Humala es un demócrata, ¿cómo pudo permitir que su hermano Antauro intoxicase las mentes de los peruanos más incautos con ese pasquín repugnante precisamente titulado “Ollanta”, que pedía el golpe sangriento contra el gobierno legítimo (impopular, pero incuestionablemente legítimo) del presidente Toledo? ¿Cómo pudo permitir que su nombre Ollanta fuese un grito de guerra bárbaro, racista y subversivo contra un gobierno surgido de la voluntad popular? ¿Cómo pudo permitir que su nombre se asociase con un panfleto sedicioso que exigía con descarado lenguaje terrorista el derrocamiento de un gobierno democrático? ¿Cómo pudo Ollanta Humala leer mes a mes en París y luego en Seúl, pagado por el gobierno de Toledo para que (no) trabaje como agregado militar, el periódico “Ollanta”, que pedía la muerte a sangre fría del propio Toledo y varios de sus ministros, entre ellos el señor Kuczynski, y no sentir vergüenza y asco?

Si la señora Keiko Fujimori es una demócrata que se propone presidir un gobierno respetuoso del equilibrio de poderes y la legalidad, ¿cómo puede incurrir en el error de decir que ella asume el activo y el pasivo del gobierno de su padre? ¿Cómo puede ignorar que el pasivo del gobierno de su padre es un número escandaloso de crímenes abominables? ¿Cómo puede olvidar que esos crímenes tuvieron lugar precisamente porque su padre le otorgó un poder irrestricto a un criminal prontuariado como Montesinos, que había sido expulsado del Ejército por espía y traidor a la patria? ¿Cómo puede seriamente tratar de convencernos de que su padre no sabía nada de las fechorías y las vilezas que ejecutó Montesinos con la complicidad de Alberto Fujimori?

CUATRO
Si el señor Ollanta Humala es un demócrata y un pacifista y muy respetuoso de los derechos humanos, ¿cómo pudo apoyar desde Seúl la carnicería nauseabunda que su hermano Antauro desató en una comisaría de los Andes peruanos? ¿Cómo pudo aplaudir que su hermano Antauro y sus alzados en armas asesinasen a sangre fría a cuatro honorables agentes de la ley, a cuatro policías inocentes? ¿Nos cree tontos el señor Humala cuando dice que él no sabía que su hermano Antauro se proponía hacer lo que finalmente hizo en Andahuaylas? ¿Nos cree tan despistados para suponer que él no leía en Seúl el periódico “Ollanta”, que anunciaba lo que en efecto ocurrió, es decir, un golpe militar sangriento contra el gobierno de Toledo? ¿Nos cree desmemoriados para olvidar que, ultrajando los cadáveres de aquellos policías asesinados, Ollanta Humala hizo una declaración radial desde Seúl saludando la cobarde emboscada del salvaje de su hermano Antauro?

Si la señora Keiko Fujimori quiere desmarcarse de la dictadura corrupta de su padre y convencernos de que ella es una demócrata convencida, ¿cómo puede decir que su padre será su asesor de lujo en caso de que ella gane las elecciones? ¿Cómo no se da cuenta de que los peruanos, en su amplia mayoría, no quieren que el señor Alberto Fujimori regrese en modo alguno al gobierno, ni como asesor de lujo ni como mandamás en la sombra ni como nada de nada?

CINCO
Si el señor Ollanta Humala quiere despejar o neutralizar la sospecha de que, una vez en el poder, será un atento pro cónsul del Imperio Bolivariano (como Evo Morales, como Daniel Ortega, como Rafael Correa), ¿por qué se le enreda la lengua y se le corta el aliento y empalidece y balbucea paparruchadas cuando le piden que reconozca algo elemental: que el gobierno de Hugo Chávez en Venezuela no es democrático y es autoritario, abusivo y prepotente y ha manchado y envilecido la democracia venezolana? ¿Cómo puede decirnos el señor Humala que es un verdadero demócrata cuando no dice una sola palabra para condenar que el tiranuelo deslenguado de Hugo Chávez exalte y glorifique y presente como un arquetipo moral de la región a un dictador despreciable como Fidel Castro? ¿Cómo puede convencernos el señor Humala de que ahora sí cree en la democracia cuando uno de sus principales asesores, elegido congresista, es un comunista ortodoxo, Javier Diez Canseco, que defiende con entusiasmo las dictaduras cubana y venezolana?

SEIS
Si el señor Humala es elegido presidente, es altamente probable que 1) Una vez instalada la Asamblea Constituyente, que sin duda convocará como ha anunciado en su plan de gobierno, dé de baja (es decir, cierre o disuelva) al Congreso elegido el pasado 10 de abril, como hizo el presidente Correa en Ecuador, 2) Si Humala tiene mayoría en esa Asamblea Constituyente, sucumba a la tentación de A) introducir una cláusula que le permita la reelección inmediata, “a pedido del pueblo”, B) no forzar la enmienda a favor de la reelección, pero imponer el argumento de que, bajo esa nueva Constitución, su candidatura el 2016 sería la primera y, por tanto, no sería en rigor una reelección (el mismo argumento tramposo que usó el señor Fujimori en su candidatura ilegal del año 2000), o C) seguir el modelo argentino y presentar como candidata presidencial a su guapa e inteligente esposa Nadine.

SIETE
Si la señora Fujimori es elegida presidenta, es altamente probable que 1) El señor Humala diga en tono vocinglero que ha sido un fraude electoral orquestado por Alan García, 2) El señor Alberto Fujimori no sea exactamente indultado, pero sí amnistiado o conducido a un hospital con todas las comodidades del caso, 3) En ningún caso la señora Fujimori pretenda cerrar el Congreso en el que carece de mayoría absoluta, cambiar la Constitución de 1993, ni tratar de deslizar una enmienda constitucional a favor de su reelección el 2016.

OCHO
Si el señor Humala es elegido presidente, es altamente probable que 1) Los impuestos suban considerablemente, sobre todo a las mineras, 2) Los inversionistas extranjeros se replieguen, generando desempleo, 3) La riqueza del petróleo, el gas y los minerales sea controlada por el Estado, y 4) Los inversionistas chilenos sean hostigados.

NUEVE
Si la señora Fujimori es elegida presidenta, es altamente probable que 1) Los valores bursátiles, recuperada la confianza, suban de un modo significativo, 2) Las inversiones extranjeras se queden en el Perú y sigan llegando al Perú, creando miles de empleos y mejorando la calidad de vida de los más pobres, 3) Los grandes grupos mineros se vean obligados a pagar más impuestos, pero no sean nacionalizados, y 4) Los inversionistas chilenos no se retiren del Perú.

DIEZ
En ambos casos, la desconfianza de que el ganador sucumba a la tentación autoritaria tiene cierto fundamento, pero, en mi opinión, el peligro es sin duda mucho mayor si gana el señor Humala, golpista probado, matón enmascarado, admirador camuflado de dictadores como Hugo Chávez y Fidel Castro y cómplice del asesinato de policías inocentes en Andahuaylas.

En el caso del señor Humala, no tengo dudas de que, si gana, los peruanos más pobres verán un severo detrimento en su calidad de vida y muchos de ellos perderán sus empleos como consecuencia de la fuga de las inversiones extranjeras. En el caso de la señora Fujimori, no tengo dudas de que el crecimiento económico sostenido del Perú, que comenzó con la dictadura de su padre, continuará bien encaminado y el peruano promedio mejorará sus condiciones de vida y la pobreza en el Perú seguirá disminuyendo.

ONCE
Por consiguiente, y como yo no creo en la neutralidad, me reafirmo en mi convicción de que la señora Keiko Fujimori, no siendo desde luego la candidata perfecta, es sin duda el menor de los males y constituye un riesgo considerablemente menor al que representa la amenaza de un gobierno autoritario y estatista del golpista probado de Ollanta Humala. Por eso, el próximo 5 de junio iré a votar en Miami por la señora Keiko Fujimori. Y luego me quedaré los próximos cinco años viviendo en los Estados Unidos, porque no quiero vivir en el Perú gobernado por el golpista Humala ni pagarle mis impuestos al golpista Humala y porque mi apoyo a la señora Fujimori es totalmente desinteresado y no aceptaré ningún cargo público ni me rebajaré a la deshonra de vivir de los dineros de los contribuyentes. Yo soy un escritor y los escritores viven allí donde les resulta más propicio escribir y guardan prudente distancia de los políticos y, si algo conocen la naturaleza de su oficio y de la condición humana, huyen de la política y del poder como de la peste. Pero no por ello me quedaré callado, porque el próximo 5 junio los peruanos, por desgracia, jugarán nuevamente a la ruleta rusa.


Jaime Bayly Columnista de Peru21 escribió:
El Mal Absoluto



UNO
El señor Mario Vargas Llosa se ha precipitado por el abismo del siguiente razonamiento: Primero, debo votar en las elecciones peruanas del próximo 5 de junio;
Segundo, no debo viciar el voto ni votar en blanco, tengo que elegir a un candidato;
Tercero, dado que ningún candidato me parece del todo confiable ni despierta mi entusiasmo, debo elegir el menor de los males;
Cuarto, el Mal Absoluto es la dictadura;
Quinto, si voto por la señora Keiko Fujimori se instaurará con toda seguridad en el Perú una dictadura presidida de facto por su padre, Alberto Fujimori;
Sexto, para evitar esa dictadura de Alberto Fujimori, que es el Mal Mayor, debo votar por Ollanta Humala, que tal vez instaure una dictadura al estilo venezolano, pero, de ser ese el caso, sería el Mal Menor por comparación con el Mal Mayor o el Mal Absoluto, encarnado en el señor Alberto Fujimori.

DOS
El problema con el fabuloso razonamiento del señor Vargas Llosa es uno bien simple: ¿cómo infiere lógicamente que votar por la señora Keiko Fujimori implica necesaria e inexorablemente que el Perú sea gobernado los próximos cinco años por una dictadura presidida por el señor Alberto Fujimori? No hay un mínimo rigor cartesiano en tan inflamada deducción, puesto que: Primero, la señora Keiko Fujimori es una persona distinta de su padre y no un apéndice o un órgano vital del señor Alberto Fujimori;
Segundo, la señora Keiko Fujimori tiene unas ideas políticas que no siempre coinciden con las de su padre, como lo demostró en el segundo gobierno de su padre, cuando pidió públicamente la destitución de Montesinos y cuando se opuso públicamente a la reelección ilegal de su padre, pedidos ambos que su padre ignoró o rechazó;
Tercero, la señora Keiko Fujimori ha jurado por Dios (y, que se sepa, no es atea) que, si gana las elecciones, no indultará a su padre;
y Cuarto, la señora Keiko Fujimori ha prometido que, si gana las elecciones, presidirá un gobierno democrático y honrado, que en cierto modo le permita limpiar moralmente a su apellido de los vicios autoritarios y las corruptelas que mancharon el gobierno de su padre, del mismo modo que el señor Alan García (con el voto del señor Vargas Llosa) tuvo ocasión de redimirse ante el Perú de los horrores, incompetencias y pillerías de su primer gobierno.

TRES
Si el Mal Mayor o el Mal Absoluto es en efecto la dictadura, y si queremos evitar una dictatura en el Perú, y si debemos votar el próximo 5 de junio, tal vez conviene razonar de la siguiente manera: Primero, como bien dice el señor Vargas Llosa, debemos elegir, puesto que no hacerlo parecería una postura irresponsable, como irresponsables son hasta el momento los señores Kuczynski, Toledo y Castañeda, que optan cómodamente por la opción pusilánime de repudiar a los dos candidatos y no tomar partido;
Segundo, como bien dice el señor Vargas Llosa, debemos elegir, entre los dos candidatos, a quien nos dé más garantías de que respetará la democracia y mejorará las condiciones de vida de los peruanos;
Tercero, así como la señora Keiko Fujimori no es responsable de que su padre haya tenido o aún tenga ideas dictatoriales, el señor Ollanta Humala no es responsable de que su padre, el señor Isaac Humala, comunista de la vieja guardia, haya tenido o aún tenga ideas dictatoriales, racistas, xenofóbicas y homofóbicas: es decir, no parece justo atribuir a los hijos las malas ideas de sus padres;
Cuarto, para saber cuál de los dos candidatos tiene unas ideas más democráticas o menos democráticas, más liberales o menos liberales, más proclives a un gobierno estatista, autoritario o dictatorial, es preciso examinar cuidadosamente la biografía de ambos, así como sus planes de gobierno;
Quinto, la biografía del señor Ollanta Humala revela que tramó y celebró un golpe frustrado contra la democracia peruana en 2005, mientras que la biografía de la señora Keiko Fujimori revela que nunca ha tramado ni ejecutado un atentado contra la democracia peruana y que más bien se opuso a la reelección antidemocrática de su padre el 2000;
Sexto, el plan de gobierno del señor Ollanta Humala está plagado de ideas estatistas y antiliberales que harían que su gobierno oscilase entre la autocracia de Chávez en Venezuela y las democracias populistas de Correa en Ecuador y la viuda de Kirchner en Argentina;
Séptimo, el plan de gobierno de la señora Keiko Fujimori asegura que el Perú siga en el camino del crecimiento económico basado en la creación de la riqueza gracias a la iniciativa privada, que es el modelo de prosperidad que debemos imitar de un país exitoso como Chile;
Séptimo, no siendo justo asumir que si el señor Humala gana, el Perú tendrá de inmediato y de un modo ineluctable una dictadura, y siendo igualmente injusto asumir que si la señora Fujimori gana será inevitable que ella instaure una dictadura familiar encabezada por su padre, la biografía y el plan de gobierno del señor Ollanta Humala permiten llegar a la sensata y fundamentada conclusión de que si él gana las elecciones, el peligro de que la democracia peruana se vea minada o socavada es sin duda mayor al que representa la señora Fujimori, del mismo modo que, si gana el señor Humala, podemos afirmar que sus ideas económicas muy probablemente llevarán al Perú por el despeñadero del populismo estatista de la Argentina, Ecuador o Venezuela, a diferencia del plan de gobierno de la señora Fujimori, cuyas ideas a favor de la libertad económica casi seguramente propiciarán que el Perú continúe en la senda próspera de un país exitoso como Chile, donde cada año hay menos pobres (lo que no puede decirse de la Argentina, Ecuador ni Venezuela).

CUATRO
El señor Vargas Llosa ha dicho que la dictadura de Alberto Fujimori es una de las más espantosas y crueles de la historia. No es verdad. Al menos en el Perú, la dictadura militar del general Juan Velasco fue bastante más espantosa y cruel (especialmente para los pobres) que la del señor Fujimori. Y el señor Vargas Llosa aplaudió a la dictadura del general Velasco hasta bien entrado 1974 (leer “Sables y Utopías”). Por lo demás, si los peruanos pensaran mayoritariamente que la dictadura del señor Fujimori fue tan espantosa como dice el señor Vargas Llosa, y si pensaran mayoritariamente que el señor Alejandro Toledo fue un mejor presidente que el señor Fujimori, tiene cierta lógica suponer que entonces el señor Toledo estaría en la segunda vuelta y no la hija el señor Fujimori, puesto que, si bien votar por la hija del señor Fujimori no implica necesariamente votar por las ideas de su padre, sin duda es verdad que muchos de quienes han votado por la señora Keiko Fujimori recuerdan con aprecio, afecto o gratitud al señor Alberto Fujimori, quien, a pesar de los execrables crímenes que cometió, salvó al Perú del caos del terrorismo y la hiperinflación que le dejó Alan García.

CINCO
El señor Vargas Llosa ha dicho en Buenos Aires que votará por el señor Ollanta Humala “sin alegría y con temor”. Es una lástima que el Premio Nobel de Literatura se vea obligado a hacer algo que le provoca congoja, aflicción y cierto pavor. No parece justo que, a sus años, y con su enorme talento, y recibiendo casi un homenaje al día (cuando no dos), el señor Vargas Llosa se vea urgido a hacer algo que, según ha confesado, lo hundirá en las tinieblas de la tristeza y el miedo. Como peruano, y como admirador de su obra literaria, le ruego que, a su edad, sólo haga cosas que no le inspiren temor y le procuren la alegría que él bien se merece, y que se abstenga de hacer aquellas cosas que lo priven de una cierta felicidad o sosiego otoñal. El señor Vargas Llosa merece sentirse a gusto y vivir sin sobresaltos. Tal vez está en su mejor interés, y en el de la mayoría de los peruanos, que no sucumba a la tentación autodestructiva de votar por Ollanta Humala.

SEIS
Cuando el señor Vargas Llosa vendió a cambio de una pequeña fortuna los derechos cinematográficos de su novela “Pantaleón y las visitadoras” al entonces próspero empresario José Enrique Crousillat, ¿no sabía el bien informado señor Vargas Llosa que el señor Crousillat era un fervoroso admirador de la dictadura de Alberto Fujimori y que el canal de televisión del señor Crousillat rendía loas y alabanzas al dictador Fujimori? ¿No sabía el señor Vargas Llosa que los cuantiosos dólares que le pagó el señor Crousillat provenían de un empresario que era socio de Montesinos y, a la vez, leal e incondicional partidario de la dictadura de Fujimori, es decir del Mal Absoluto? Y cuando el señor Vargas Llosa le cobró al señor Crousillat, ¿lo hizo “sin alegría y con temor”? ¿O, como hemos de suponer, al recibir el dinero del Mal Absoluto prevaleció en su ánimo la alegría
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Tenma Tsukamoto



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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Lun 25 Abr 2011, 22:23

Por considerarlo de interés, publicamos seguidamente un valioso informe escrito por un anónimo cibernauta, el que si en algún momento tuvo su firma ésta se diluyó al pasar sucesivamente de uno a otro portal, donde sostiene los resultados del masaje mediático sobre la población hecho por más de 10 años por una gigantesca maquinaria propagandística, sobre la cual nos reservamos de emitir juicios por ahora (NdeR).

Citación :
En 1992, hicieron de Abimael el más grande criminal, y en el 2011 pusieron en este lugar al Presidente que lo derrotó

VS

Grupos de poder que convirtieron a Fujimori en genocida están ahora entre la espada y la pared

"
De un lado está Keiko, a la que odian, y del otro Humala, que de llegar al poder los estatizará"


Comparar la forma de pensar de la población en el Perú del año 1992 con la del año 2011 es como comparar el día y la noche. Tal vez para una persona que ha vivido en forma continua en el Perú durante este periodo de tiempo la transformación del psiquis de buena parte de la población peruana ha pasado inadvertido, posiblemente porque se planeó para que sucediera de esta manera. Sin embargo, para una persona que estuvo ausente de nuestro país, el cambio está lindando con lo increíble.

Esta situación que estoy señalando ha sido tan marcada que uno empieza a preguntarse: ¿Qué sucedió para que las cosas se tergiversaran de esta manera? Para responder esta pregunta uno tiene antes que plantearse otras: ¿Quién estaba en la capacidad de lograr algo así? ¿Por qué alguien estaría interesado en conseguir esta transformación? Si uno comienza a responder estas preguntas la primera se responde en automático.

Antes de contestar estas preguntas señalaré aquí unos hechos puntuales:

En 1992 el 92% de la población estuvo de acuerdo en apoyar el cierre del Congreso. En el 2011, el 80% de ese 92% se olvidó del apoyo que habían dado al Gobierno que lo cerró y están horrorizados de esta acción.

En 1992, el mal estaba representado por Sendero Luminoso, su nombre causaba pavor. En el 2011 el mal está representado por el “Grupo Colina”.

En 1992 se escuchaba todo el día comentar sobre Sendero Luminoso.

En el 2011 se escucha más hablar del “Grupo Colina” que de este grupo terrorista, es como si este nombre se hubiese decidido hacer que “Colina” se grabara en la mente de las personas y substituya al de “Sendero”.

En 1992 el máximo criminal del Perú era Abimael Guzmán, en el 2011 es Alberto Fujimori ¿Es esto lógico?

En 1992, Fujimori representaba el fin del genocidio, esto está respaldado por las estadísticas, basta mirar el informe de transparencia internacional del año 2011 para aceptar esto. Sin embargo, este informe ha sido magistralmente ignorado por los medios de comunicación, en el se puede leer muy claramente que las muertes disminuyeron marcadamente en el Perú después del cierre del Congreso.

En el 2011, se conceptúa como el más grande genocida a Fujimori debido a los casos de La Cantuta y Barrios Altos. Puntualizo aquí que es claro que fueron muchísimos más los que dejaron de morir que los que murieron por Barrios Altos y La Cantuta.

En 1992, los terroristas usaban niños como bombas humanas y fuerza de choque en la primera línea de combate, la cantidad de menores de edad que morían debido a la guerra de Sendero era enorme. Se reconoció a Fujimori el éxito en disminuir la muerte de éstos, de las vidas que se salvaron un porcentaje enorme fueron niños. En el 2011 se acusa a Fujimori de asesino-genocida por el niño que murió como consecuencia de una bala perdida en uno de los casos en que actuó el “Grupo Colina”.

A comienzos de 1992 moría un policía cada 16 horas en el Perú por la acción de Sendero Luminoso, Fujimori detuvo esta situación. En el 2011 Fujimori es acusado de genocida por lo sucedido con el “Grupo Colina”.

En 1992 el Perú era un país sin esperanza al cual Fujimori resucitó. En el 2011, salvo la caída en la moral, por la aparición de Humala, ésta es alta.

En 1992 dado el crecimiento descontrolado de Sendero Luminoso, el cual iba rumbo a lograr la captura del poder, y por lo tanto a alcanzar la última etapa para la consolidación de la implementación de su ideología la cual era la reducción de los irreductibles, lo que implicaba la eliminación sistemática de la clase media, lo que no se produjo gracias al cierre del Congreso, un cambio de rumbo en la política antisubversiva. En el 2011 no se reconoce el hecho de que el 5 de abril de 1992 evitó un genocidio. ¿Cómo la percepción de la realidad pudo variar tanto en tan sólo 19 años? Lo primero que hay que señalar es que en realidad esta transformación no ocurrió en 19 años, sino que se acentuó desde la caída del régimen de Fujimori, es decir en menos de 10 años.

La única forma de que haya ocurrido un cambio tan radical en la forma de percibir a quien evitó un genocidio y fue reconocido como un héroe a convertirlo en un genocida sólo se explica por la aplicación sistemática de una maquinaria propagandística.

Unos pocos dueños de los medios de comunicación controlan todo, resaltando aquí el grupo de El Comercio con el 50% de los canales de televisión y prensa escrita. Se podría inferir que la opinión del pueblo peruano es ahora en un alto porcentaje lo que unos poderosos señores decidieron que debían de pensar, su objetivo parcialmente conseguido sobre todo en los más jóvenes han llevado a polarizar a la sociedad peruana.

¿Quién es borrego? ¿El que cambió de posición en los últimos años o el que se mantuvo fiel a sus principios y modo de pensar haciendo caso omiso a la direccionalidad que el Grupo El Comercio le daba a las situaciones? Ahora, este poderoso grupo se ha puesto a sí mismo entre la espada y la pared, de un lado está Fuerza 2011 a quien odia y del otro Gana Perú, quien obviamente lo estatizará de llegar al poder. El grupo de El Comercio está jugando con fuego, piensa que podrá controlar a Gana Perú, lo más probable es que se queme, hay que rogar que cuando esto suceda no incendie todo el país.

Otro cambio en el escenario de lo que era el Perú en 1992 y lo que es ahora en el 2011 es lo que sucede.

Con la gente pobre, ellos están tan polarizados como el resto del país. Cada uno de ellos ha escogido estar en uno de los dos grupos políticos que han pasado a la segunda vuelta electoral. Hay sí una diferencia entre ellos radical, los que siguen a Fuerza 2011 están allí por un sentimiento de lealtad tan fuerte como un roble.

Entre que los que siguen a Gana Perú son al menos en un porcentaje de ellos más violentos y los embargan sentimientos menos nobles que van desde la revancha al resentimiento. El Grupo El Comercio en su intento por destruir a Fujimori, ha hecho renacer sentimientos negativos dormidos en una parte de la población.
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MensajeTema: Re: FUJIMORISMO   Miér 27 Abr 2011, 03:21

Ricardo V. Lago Invitado por el Director del Diario el Correo escribió:



"
Pregunto a Pro-Ética sobre la corrupción en el Perú"


Sr. Don Adrián Revilla, Presidente
Sra. Doña Cecilia Blondet, Secretaria Ejecutiva
Sr. Don Diego García Sayán, Director
Sr. Don Percy Medina, Director
Sr. Don Ricardo Uceda, Director
Sr. Don Juan Manuel Varilias, Director

Asociación Civil Pro-Ética
Capítulo del Perú de Transparency International
Manco Cápac 826, Miraflores, Lima 18, Perú
22 de abril, 2011


C/c Peter Eigen, Fundador de Transparency International
Berlín, Alemania

Estimados señora y señores:
Aprovecho la oportunidad para felicitarles por la labor que vienen desarrollando como capítulo peruano de la organización Transparencia Internacional (TI). Como explican en su portal de internet, TI es la mayor red de la sociedad civil global para la lucha contra la corrupción. Copio esta carta a don Peter Eigen, fundador de Transparencia Internacional y presidente del Consejo Asesor, y lo hago por dos motivos. Primero, Peter fue jefe de División para los países del Cono Sur en el Banco Mundial en los ochenta y me consta que conoce el Perú y su devenir como pocos extranjeros. Segundo, Peter fue quien, en agosto de 1987, me contrató como economista encargado del Perú, trabajo en el que fue mi jefe casi dos años.

Hago referencia a uno de los servicios con que Transparencia Internacional - Pro-Ética contribuye al debate mundial sobre corrupción. En concreto, me refiero al Índice de Percepción de Corrupción (IPC) que TI viene calculando, cada año país por país desde 1995, mediante encuestas a, entre otros, empresarios, nacionales y extranjeros, analistas, bufetes de abogados y sociedades de auditoría.

El Índice IPC mide la percepción de la corrupción en una escala de 0 a 10. Sus cálculos, para 178 países en 2010, muestran que el país menos corrupto era Dinamarca, con un valor del índice de 9.3 y el más corrupto era Somalia, con 1.1. El Perú ocupaba el lugar 78, con un índice de 3.5.

El primer año que TI incluyó a Perú en la muestra fue 1998. En la gráfica adjunta exhibo toda la serie publicada por su agencia para el Perú;
cubre el periodo 1998 a 2010, ambos años inclusive. Noten que el índice y la corrupción se mueven inversamente: cuando el índice sube, la percepción de la corrupción baja, y cuando el índice baja, la corrupción sube.

El supuesto del que parten los medios de difusión, y en general la percepción popular, es que los años de mayor corrupción en el pasado reciente del Perú fueron los del gobierno de Alberto Fujimori y en particular los últimos. Sin embargo, los cálculos de Transparencia Internacional muestran justo lo contrario. En efecto, según su índice, los años 1998-2000 serían los de menor corrupción en el período 1998 -2010;
de hecho, el año 1999 es el punto más positivo de la serie, con un valor del índice de 4.6.

A partir del año 2000, la percepción de la corrupción en Perú aumenta año a año hasta el 2006, en que el índice llega a su punto más desfavorable (más bajo) de 3.3;
a partir de ahí la corrupción disminuye levemente hasta el 2009, aunque en el 2010 repunta unas décimas.

Está claro que todos estamos mediatizados por los casos de corrupción en los que existe prueba documental en video, audio o de otro tipo. Sin embargo, los corruptos sólo filman, graban -o son filmados o grabados- excepcionalmente. De ahí la relevancia del trabajo de ustedes que obtienen la información preguntando directamente a una muestra representativa de posibles víctimas de la corrupción o testigos o hasta protagonistas de ella. El conducto de su sondeo es discreto y las respuestas son anónimas, para así lograr veracidad.

Leo en su Portal que entre los objetivos de Pro-Ética (como asociación civil encargada de contribuir a la lucha contra la corrupción y sus causas y manifestaciones en el Perú) figuran analizar e identificar los problemas de corrupción.

Si el patrón del Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional para el Perú fuera errático, en subibaja de un año al siguiente, me hubiera guiado por la percepción convencional y no hubiera prestado mayor atención al índice de percepción. Pero resulta que en este caso el índice muestra tendencias bien definidas e inequívocas.

Por consiguiente, les pido que confirmen que, de acuerdo con su índice, los años de menor percepción de corrupción en Perú fueron de 1998 a 2000. En caso contrario, les solicito que nos expliquen por qué la información de su índice tiene poco o ningún valor. También les pido que nos informen sobre cuántas encuestas realizan para calcular el índice y cuál es el costo total anual de todas ellas.

Quedo a la espera de sus respuestas individuales o colectivas (como Pro-Ética), las mismas que les agradezco sobremanera de antemano.

Atentamente

Ricardo V. Lago.

ANEXO
Del Portal de Pro–Ética:

PRO-ÉTICA tiene tres objetivos institucionales:
1. Analizar, identificar y exponer los principales problemas de corrupción en los ámbitos donde interviene.

2. Incidir en la toma de decisiones públicas para combatir la corrupción, mediante la comunicación de propuestas basadas en las investigaciones realizadas.

3. Desarrollar las capacidades institucionales de entidades del Estado y organizaciones de la sociedad civil para luchar contra la corrupción, transfiriéndole el conocimiento acumulado y las experiencias exitosas.
(*) Economista y profesor español. Ha ejercido como Jefe de los Economistas del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (1993-2003), alto funcionario del Banco Inter-Americano de Desarrollo (1991-1993), del Banco Mundial (1985-1991), así como Director de Política Económica de la Secretaria de Hacienda de México (1982-85). Entre 1987 y 1993 estuvo a cargo del despacho de Perú en el Banco Mundial.

http://diariocorreo.pe/columna/5179/pregunto-a-pro-etica-sobre-la-corrupcion-en-el-peru/

Y Según Transparencia Internacional el Gobierno de Fujimori es el Menos Corrupto

Claro pues tuvieron que ocultar el Informe de Transparencia para Embarrar con todo al Ing. Fujimori ¡La Verdad tarda, pero llega al Fin!
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